QUÉ DEJAR Y QUÉ ANHELAR 1 Pedro 2:1-3
Ningún cristiano se puede quedar como está, así es que Pedro exhorta a los suyos a romper con todo lo malo, y afirmar el corazón en todo lo que puede alimentar de veras la vida espiritual.
Hay cosas de las que uno tiene que despojarse. Apothesthai es la palabra para quitarse uno la ropa. Y hay cosas de las que un cristiano tiene que desvestirse como de la ropa sucia.
Ha de quitarse de encima todo lo malo del mundo pagano.
Está el engaño (dolos). Dolos es el truco del que se dedica a engañar a los demás para conseguir lo que se propone, el vicio de la persona que no tiene nunca miras limpias.
Por medio de la adulación, falsas promesas, cuentos falsos, palabras atractivas, sugerencias impropias. Romanos 1, 29-32
Cuando una persona quiere algo, que mira?
La debilidad o la ignorancia de la otra persona, seduciéndola.
Los cristianos deben despojarse de todo engaño, no debemos engañar, ni confundir a nadie.
Está la hipocresía (hypókrisis). Hypokrités (hipócrita) es una palabra que tiene una historia curiosa. Es el nombre correspondiente al verbo hypokrínesthai, que quiere decir sencillamente contestar; un hypokrités no es más, en un principio, que uno que contesta. De ahí pasa a querer decir un actor, el que toma parte en un diálogo en la escena. Y de ahí pasa a significar un farsante, alguien que no hace más que representar, manteniendo ocultos sus verdaderos motivos. El hipócrita es aquí el que pretende ser cristiano para sacar algún provecho y prestigio, no para servicio y gloria de Cristo.
La persona se comporta como no es!!
Tipos de Hipocresías:
· Cuando actúa como si amara y creyere en Dios, pero no vive como Dios le dice que viva
· Cuando simula seguir a Dios, pero vive como le place
· Cuando lambonea a sus amigos, pero va detrás de algo
· Cuando promete y no cumple
JESUS ADVIERTE A LOS HIPOCRITAS, Mateo 23, 14 y 33
Está la envidia (fthonos). Bien se puede decir que la envidia es el último pecado en morir. Asomaba su sucia cabeza hasta en el grupo de los apóstoles. Los otros diez les cogieron envidia a Santiago y a Juan cuando parecía que éstos les habían tomado la delantera en reservarse los puestos de honor en el Reino por venir (Marcos 10.-4). Hasta en la última Cena, los discípulos estaban discutiendo quiénes habían de ocupar los puestos más honorables (Lucas 22:24). Mientras el yo siga actuando en el corazón de la persona, habrá envidia en su vida.
Miramos a la gente y envidiamos su:
Dinero, posición o status social, popularidad, talentos, su apariencia física, etc.
No debemos mirar ni ser como las otras personas y envidiar lo que tiene!!
La envidia no trae PAZ NI FELICIDAD, siempre está insatisfecha, y conlleva a cometer errores (deudas, cirugías estéticas) cayendo en la ilegalidad y el delito.
Ocasiona problemas emocionales, se vuelven Sicóticos!!
Gracias a Dios, que El nos salva y nos libra de toda envidia!!
A través de Cristo nos da vida real y El satisface nuestros corazones con placeres eternos (salmo 16,11)
Está el chismorreo despectivo de los demás (katalalía). Quiere decir hablar mal; es casi siempre el fruto de la envidia; por lo general aparece cuando su víctima no está presente para defenderse. No hay muchas cosas que sean tan atractivas como escuchar o repetir chismes jugosos.
El chismorreo despectivo es algo que todos declaran que está mal, pero que al mismo tiempo casi todo practican y disfrutan.
Lo hace para levantar su imagen personal a costas de maltratar al otro.
EN QUÉ AFIRMAR EL CORAZÓN 1 Pedro 2:1-3
Pero hay algo en lo que el cristiano debe afirmar el corazón. Debe anhelar la leche sin adulterar de la Palabra. El cristiano debe desear con todo su corazón el alimento que procede de la Palabra de Dios, que es el que le puede hacer crecer hasta alcanzar la misma Salvación. En vista de todo el mal que hay en el mundo pagano, el cristiano debe fortalecer su alma con el alimento puro de la Palabra de Dios.
No hay que adulterarla con religión, filosofías, sicología, fama, poder, fortuna, etc.
El estudio de la Palabra de Dios no es un trabajo, sino un deleite, porque sabe que allí encontrará su corazón el alimento que anhela.
Nos enseña a vivir vidas limpias, combatir las tentaciones, nos enseña como amar a Jesús, adorarlo, exaltarlo en todo.
La metáfora del cristiano como un bebé recién nacido y la Palabra de Dios como la leche que le alimenta es frecuente en el Nuevo Testamento. Pablo se compara con la nodriza que cuida de los cristianos infantiles de Tesalónica (1 Tesalonicenses 2: 7). O se refiere a la atención que presta a los corintios al alimentarlos con leche porque todavía no pueden digerir la carne (1 Corintios 2:2); y el autor de la Carta a los Hebreos culpa a sus lectores por seguir en la etapa de la leche cuando ya deberían dar señales de más madurez (Hebreos 5:12; 6:2).
Para simbolizar el nuevo nacimiento en la Iglesia Primitiva, los recién bautizados se vestían con ropas blancas, y a veces se les daba leche como si fueran bebés. Es esta alimentación con la leche de la Palabra lo que hace crecer a un cristiano hasta llegar a la Salvación.
COSAS PARA DESECHAR:
Lo que contamina: Malicia, envidia, engaño, malos sentimientos hacia los demás, hipocresía
LUEGO; Plantar y Edificar con la Palabra de Dios nuestras vidas.
COSAS PARA DESEAR:
Deleitarse en la Palabra de Dios, para crecer y degustar su gracia y misericordia.
LOS CREYENTES DEBEMOS SER LIMPIOS Y PUROS!! Y SE LOGRA DISFRUTANDO LA PALABRA DE DIOS INTERIORIZADA EN NUESTRAS VIDAS!!
Preparó:
Dr. Antonio Armenta Romano
Lic. En Ciencias Religiosas