jueves, 27 de febrero de 2025

SALADO CON SAL

 

TODO SACRIFICIO SERÁ SALADO CON SAL

Hechos 14:22 Fortaleciendo los ánimos de los discípulos, exhortándolos a que perseveraran en la fe, y diciendo: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios.

En Marcos 9:49, Jesús dice: "Porque todos serán salados con fuego, y todo sacrificio será salado con sal". Al igual que la sal se utilizaba para preparar un sacrificio, la abnegación prepara al seguidor de Jesús para ser un sacrificio voluntario para Dios.

En la antigüedad, la sal se utilizaba en los sacrificios religiosos. Por ejemplo, en Levítico 2:13, se ordenaba a los israelitas que sazonaran con sal sus ofrendas de grano: "Y sazonarás con sal toda ofrenda que presentes, y no harás que falte jamás de tu ofrenda la sal del pacto de tu Dios; en toda ofrenda tuya ofrecerás sal". Esta práctica del Antiguo Testamento representa la idea de la sal como agente tanto de purificación como de conservación.

En Marcos 9:49, Jesús alude a la práctica del Antiguo Testamento de "sazonar con sal" los sacrificios. Lo que quiere decir es que Sus seguidores son "sacrificios" para Dios (ver Romanos 12:1). La idea de ser "salado con sal" significa dos cosas: 1) los creyentes serán purificados y 2) los creyentes serán preservados.

Los que siguen a Cristo están dispuestos a renunciar a todo lo que obstaculice su relación con el Señor, aunque eso signifique perder una mano (Marcos 9:43), un pie (versículo 45) o un ojo (versículo 47). Un comentarista lo explica de esta manera: "La palabra "fuego", aquí... denota abnegación, sacrificios, pruebas, para mantenernos alejados de la gratificación de la carne. Como si [Jesús] hubiera dicho: "Mirad el sacrificio sobre el altar. Es una ofrenda a Dios, a punto de serle presentada. Está rociada con "sal, emblema de pureza, de conservación y de adecuación, por tanto, a un sacrificio". Así que "vosotros" estáis consagrados a Dios. Sois sacrificios, víctimas, ofrendas a su servicio. Para que seáis ofrendas "aceptables", hay que hacer todo lo posible para "preservaros" del pecado y "purificaros". La abnegación, la sumisión de las concupiscencias, el soportar las pruebas, el quitar las ofensas, son los "conservantes" apropiados en el servicio de Dios"

El "sazonar" con "sal" también puede ser algo que Dios hace en la vida de los creyentes, al permitir que Su pueblo experimente diferentes tipos de sufrimiento. El propósito de Dios al permitir el sufrimiento en nuestras vidas no es destruirnos, sino moldearnos a la imagen de Su Hijo, Jesucristo: "Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas" (1 Pedro 2:21).

En otro lugar, 1 Pedro 1:6 dice: "En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo". Aunque Pedro no utiliza la frase salados con sal, sus palabras reconocen la necesidad del sufrimiento para purificar a los creyentes y mostrarles que son verdaderos discípulos de Cristo.

Los discípulos auténticos aceptan el coste del discipulado y el compromiso radical que exige seguir a Cristo. En cierto sentido, son sacrificios a Dios que se preparan para el altar. Las palabras de Jesús recuerdan a los creyentes que deben hacer todo lo posible por abstenerse del pecado y perseguir la justicia. Para asegurarse de que el pecado no vuelva a ser nuestro amo, Dios permite que seamos "salados con sal".

En su alusión a los sacrificios del Antiguo Testamento "sazonados con sal", Jesús nos llama al discipulado. Así como la sal purifica y conserva los alimentos, Dios purifica a los creyentes del pecado y los preserva de la destrucción. El apóstol Pablo explica cómo podemos presentarnos como sacrificios vivos a Dios: "No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta" (Romanos 12:2).

CONCLUSIONES

Todo hombre será sazonado por fuego purificador (pruebas) para convertirse en ofrenda agradable a Dios.

La sal es un símbolo de la sabiduría, de la acogida y paz.

El “sacrificio” nos remite al ritual de Levítico 2:13, que prescribía que se añadiera sal, como símbolo natural de la incorrupción, a todo sacrificio. Aquí nuestro Señor habla del sacrificio espiritual que cada hombre ofrece de su cuerpo, alma y espíritu (Romanos 12:1), y declara que se necesita “sal”, la gracia purificadora del Espíritu Eterno, para que sea aceptable. El castigo, el dolor que sentimos cuando entramos en contacto con la Justicia infinita representada por el fuego, puede hacer su obra en parte; pero se requiere algo más para que esté completo. El sacrificio debe ser “salado con sal”, así como con “fuego”. Para usar otra figura, debe haber el bautismo del Espíritu Santo, así como el de fuego (Mateo 3:11)

Hay un fuego que destruye y hay un fuego que preserva; y la alternativa para cada hombre es elegir entre las influencias destructoras y las conservadoras. Los discípulos cristianos tienen que someterse a ser “salados con fuego”, para que no les suceda algo peor. Así que el primer punto que quisiera pedirles que noten aquí es esa purificación ardiente a la que todo cristiano debe someterse. 

El fuego que purifica y preserva, y al que toda alma cristiana debe someterse para purificarse, es, según mi opinión, primaria y fundamentalmente, el fuego de ese Espíritu Divino que Cristo mismo nos dijo que había venido a arrojar sobre la tierra y que anhelaba, en una pasión de deseo, ver encendido. 

Si deseamos ser liberados, entremos en el fuego. Quemará todo nuestro mal, y no quemará nada más. Mantengámonos cerca de Cristo. Abramos nuestros corazones a las influencias santificadoras de los motivos y los ejemplos que se encuentran en la historia de su vida y muerte. Busquemos el toque ardiente de ese Espíritu transformador, y estad seguros de no apagarlo ni entristecerlo. Y entonces vuestra debilidad será revigorizada por los poderes celestiales, y el carbón encendido sobre vuestros labios quemará toda vuestra iniquidad.

Procuren, queridos hermanos, abrir toda su naturaleza, hasta las raíces más íntimas, al poder penetrante, escrutador y limpiador de ese Espíritu. Y vayamos todos y digámosle: "Examíname, oh Dios, y pruébame, y ve si hay en mí camino de perversidad". El proceso es doloroso porque somos débiles.

Así pues, les traigo el mensaje de Cristo: Él no permitirá que ningún hombre se enliste en Su ejército bajo falsas pretensiones. No engañará a ninguno de nosotros diciéndonos que todo es un trabajo fácil y sencillo.

El fuego destruye; la sal preserva. Son opuestos. Sin embargo, los opuestos pueden unirse en una poderosa realidad, un fuego que preserva y no destruye. La verdad más profunda es que el fuego purificador que el Cristo nos dará nos preserva, porque destruye lo que nos está destruyendo.

Jesucristo mismo, ha puesto ante cada uno de nosotros esta alternativa: o el fuego inextinguible, que destruye a un hombre, o el fuego misericordioso, que mata sus pecados y lo salva con vida. Tu decides.

Pero hay un fuego que purifica.  Pedro, dirigiéndose a los cristianos de la dispersión (1 Pedro 4:12), les pide que no se extrañen de la "prueba de fuego" que se produjo entre ellos. Esta fue su "salación con fuego". Las persecuciones que sufrieron fueron su disciplina de aflicción, por medio de la cual Dios los purificaba y preservaba. Esta disciplina es necesaria para todos los cristianos. Deben armarse con la misma mente, aunque no vivan en un tiempo de persecución externa. El que se desprende de la mano, el pie o el ojo, es decir, el que entrega lo que le es querido, el que se desprende de lo que preferiría conservar por amor a Cristo, si tan solo tuviera que consultar con carne y sangre, está pasando por la disciplina del autosacrificio, que a menudo es dolorosa y severa, pero sin embargo purificadora. Es salado con fuego, pero es preservado por el poder de Dios mediante la fe para salvación. Abundan las historias de sal que ha perdido su sabor en varias partes del mundo. Después de eso, ya no sirve, no es un elemento, no sirve para ningún buen propósito. Si un cristiano pierde la cualidad preservadora de la gracia de Dios, ¿de qué le servirá a Dios? Puede convertirse una vez más, pero hasta entonces será considerado un incrédulo, un hombre que ha caído de la fe. Así que cuida tu salinidad; guarda tu fe y tu doctrina con atención (1 Timoteo 4:16).

Alégrate de que el Señor Dios te haya dado la sal con fe y comunión en Él, para preservarte para la vida eterna.

viernes, 21 de enero de 2022

SIMONIA DE AYER Y HOY

 

LA SIMONÍA DE AYER Y HOY

Texto Bíblico: Hechos 8:9-25 Pr. Antonio Armenta Romano

 

INTRODUCCIÓN

 

La magia no consiste en poderes sobrenaturales sino en ilusiones ópticas.  Los magos conocen trucos que impresionan a la gente y les hace creer que tienen poder.  A diferencia de los magos, los brujos sí tienen ciertos poderes, ya que conocen cómo funciona el mundo espiritual; pero sus poderes vienen por su alianza a Satanás, no a Dios.  El hombre llamado Simón en la historia de Hechos 8 era mago, no brujo. Él se vio intrigado por el poder que vio en los apóstoles. 

 

Los creyentes en el Señor tienen poder ya que tienen al Espíritu de Dios dentro de ellos.  Los apóstoles aprendieron a dejar que el Espíritu Santo fluyera a través de ellos, y los milagros comenzaron a suceder.  

Los milagros, aunque son deseables, no son la meta en sí; su propósito principal es convencer a la gente del poder de Dios.  En el Reino de Dios, los milagros no son lo más importante, sino es que la gente crea en Jesús, pues el mayor milagro de todos es la Redención y la Vida Eterna. 

V: 9 Simón, ejercía la Magia y esto causaba asombro a TODOS  en Samaria, su deseo era ser famoso! Este hombre alegaba tener un don que era acompañado de señales, atribuyéndose gran importancia.

Era CHARLATAN Y EMBACAUDOR de las masas que los tenía a todos encantados con su magia. Todos pensaron que tenía el Gran Poder de Dios!! (Como hoy en día!)

V: 12 y 13 Simón el mago se impresionó con los milagros que el Señor hizo a través de Felipe, y él creyó! al parecer, hizo una profesión de fe bajo el ministerio de Felipe. Creemos que Simón fue el primer estafador religioso en la Iglesia pero, desafortunadamente, no el último.

 

V: 14-17 La noticia de lo que el Señor estaba haciendo en Samaria a través de Felipe llegó hasta los apóstoles en Jerusalén.  Ellos decidieron ir allá para apoyar a Felipe. 

A Felipe y a sus compañeros no se les subió el éxito a la cabeza, avisaron a la iglesia Madre en Jerusalén lo que estaba ocurriendo y los apóstoles fueron a confirmar y le impusieron las manos y recibieron al E. Santo dando origen al “ Pentecostés Samaritano” como un principio de unidad y de alegría cristiana!. Ellos no sabían que ya el consolador había venido.- Hoy en día Mr.1:8 y Col. 1:19 Jesús nos bautiza en el E. Santo cuando creemos en Él y en Él estamos completos!!

V: 18-19 Evidentemente Simón estaba más interesado en el poder que en conocer al Señor.  Por eso, Pedro lo confrontó…

La persecución de fuera no dañó a la Iglesia. Dispersó a los creyentes y, como ya hemos indicado, en realidad ayudó para la extensión del evangelio. Lo que dañó a la Iglesia fue la entrada de personas que profesaban ser creyentes cuando en realidad no lo eran. La Iglesia siempre resulta dañada desde sus mismas filas. Lo mismo ocurrió con el Señor Jesús. Fue traicionado desde dentro. Uno de Sus propios discípulos le traicionó ante Su nación. Y su propia nación le traicionó ante el Imperio Romano, y el Imperio Romano le crucificó.

Y todavía ocurre lo mismo en el día de hoy. La Iglesia es traicionada desde dentro. Recordemos el caballo de madera que fue traído a la ciudad de Troya. La ciudad era impenetrable. Era invulnerable hasta que el caballo fue introducido en la ciudad. El diablo comenzó por perseguir a la Iglesia, luchando contra ella desde fuera. Y descubrió que no tenía éxito, porque la persecución simplemente difundía el evangelio. Entonces, decidió comenzar su trabajo desde dentro. Y allí es donde se pudo introducir y hacerle verdadero daño.

V: 20 -22 Pedro no estaba “condenando” a Simón, sino le estaba dando la oportunidad de que se arrepintiera genuinamente.  

Es por este motivo que dijimos que este hombre no se había convertido. Simón Pedro declaró que su corazón no era recto delante de Dios. No era un verdadero creyente. Su gran interés estaba en el dinero. Eso era lo que realmente le importaba a este hombre.

 

V: 23-25 Ahora, Simón no pidió ser salvado, ni que orasen para que él recibiera la salvación. Simplemente pidió que ninguna de estas cosas le sucediera. No sabemos si este hombre vino alguna vez a Cristo.

La historia no narra lo que pasó con Simón después.  No sabemos si él sacó la amargura de su corazón y limpió la iniquidad de su corazón; por lo menos vemos que tuvo temor de Dios.

CONCLUSIONES:

 

1.-El ejemplo de Simón es muy útil para los creyentes de todos los tiempos, como una lección para que no contemplemos usar el poder de Dios para nuestro propio beneficio.  El Señor está más interesado en cambiar nuestros corazones que en los milagros externos que el Espíritu pueda hacer a través de nosotros. 

2.-Lucas por  medio de Simón nos muestra en que puede llegar a convertirse la religión, cual religión o líder religioso cuando es contaminado por el dinero: queda “en hiel amarga” y “atada en lazos de maldad”

3.-Todo lo que es cristiano funciona sin dinero!, en éste mundo en que todo se compra y se vende y donde el dinero es el poder más absoluto, LA PALABRA DE DIOS Y EL E. SANTO NI SE COMPRA NI SE VENDE. Los apóstoles no tienen dinero y los dones de Dios no se valoran en dinero!

 

4.-Pedro le explica que NO SE DEBE COMERCIALIZAR CON LAS COSAS ESPIRITUALES!

5.-Hay confesiones de fe, que no son genuinas!

Estos hombres creían que Simón el mago era como un dios. Y lo mismo que le ocurrió a esa gente, hay muchos hoy que son engañados. Estimado oyente, no sea usted engañado por algún hombre ni por su aparente poder. Aun si alguien está predicando la Palabra de Dios, no mire al hombre. Mire a la Palabra de Dios y compruebe si la está presentando con exactitud. Mire a Dios. Vuélvase a Él. Cuando fijamos la mirada en una persona con admiración, la apartamos del Señor Jesucristo. Y eso es lo que le ocurrió a la gente en Samaria.

Simón cumplió todo el ritual externo. Profesó creer, pero no experimentó una fe salvadora; fue bautizado y llegó a ser amigo de Felipe. Sin embargo, no se convirtió. Ahora, fíjese usted que había otros también que decían ser creyentes, pero que no eran salvos. No habían experimentado un nuevo nacimiento espiritual. Tenían un conocimiento sólo intelectual y acompañaban a los otros creyentes, pero en realidad no eran salvos. Estos quizás hasta habían sido bautizados con agua, pero no habían sido bautizados y unidos a la iglesia de Jesucristo por el Espíritu Santo.

Hay mucha gente también hoy como Simón el Mago.

Muchos se han dado cuenta de que han estado simplemente reuniendo o acompañando a otras personas, pero que ellos mismos no han sido genuina personalmente convertidos. Ahora, es necesario que nos examinemos. El apóstol Pablo dijo lo siguiente, en su segunda carta a los Corintios, capítulo 13, versículo 5: "Examinaos a vosotros mismos, para ver si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos". Es conveniente examinarse, para comprobar si usted está en la fe o no. Este hombre, Simón, tenía todos las señales externas que le identificaban como un cristiano. Respondió que creía en Jesús, y por tanto fue bautizado. Pero en realidad, no era salvo. No tenía una fe genuina.

Simón el mago, quería pagar por el don. ¿Por qué? Porque este hombre era un estafador religioso. Quería emplearlo para ganancia propia. ¡Cuántas situaciones similares han sido hechas desde entonces!   

sábado, 17 de octubre de 2015

LA BATALLA CON LA TENTACION



LA BATALLA CON LA TENTACIÓN  Lucas 4:1-13  Mateo 4:1-11
Introducción:       Pr. Antonio Armenta Romano
En el templo, cuando tenía doce años, había llegado a la convicción de que Dios era su Padre de una manera única y exclusiva. Con el surgimiento de Juan el Bautista sonó la hora de Jesús, y en su bautismo recibió la aprobación de Dios.
Sin embargo, en medio de muchas de esas alternativas facilistas, Jesús optó por el camino más difícil pero seguro: contando con y respetando la libertad y dignidad humana. La instauración del reino será para Jesús el eje fundamental de su misión, y eso no es compatible con ningún mesianismo barato; el Mesías debe respetar la libertad y dignidad humana y eso implica sufrimiento, incomprensión, dolor, entrega y servicio constante.
Con esto quedan descalificadas todas las demás manifestaciones mesianistas, que a pesar de todo siguieron surgiendo ya desde los primeros tiempos del cristianismo hasta hoy. Nada más contrario a la opción mesiánica de Jesús que esas exaltaciones, brincos, gritos y palmas con que se pretende hacer creer que así se atraerá su poder. En esta ocasión Jesús está a punto de iniciar su campaña. Antes de iniciar una campaña se han de escoger los métodos. El pasaje de la tentación nos presenta a Jesús eligiendo de una vez para siempre el método con él. Le vemos rechazando el camino del poder y la gloria, y aceptando el camino del sufrimiento y de la cruz. Antes de entrar a considerar este relato en detalle hay dos puntos que debemos señalar.
1.- Esta es la más sagrada de las historias evangélicas, porque no puede proceder sino de los labios del mismo Jesús. En algún momento tiene que haberles contado a sus discípulos esta íntima experiencia de su alma.
2.- Ya en este momento Jesús debe de haber sido consciente de poseer poderes extraordinarios. Todo el sentido de las tentaciones está en que no podían ocurrirle más que a un Hombre que podía hacer cosas maravillosas. No sería una tentación para nosotros el convertir las piedras en pan o el tirarnos desde el pináculo del templo, por la sencilla razón de que nos es imposible hacer tales cosas. Estas son tentaciones que sólo se le podían presentar a un Hombre que tenía poderes absolutamente únicos, y que tenía que decidir cómo usarlos.  que se proponía ganar a los hombres para Dios.

PRIMERA TENTACION:
Mateo (Judío) la describe en el siguiente orden:   
1.-Piedras  2.-Templo    3.-Riquezas
Lucas (Gentil):
1.-Piedras 2.- Riquezas 3.- Templo
Son tres las tentaciones, similares con las tentaciones del pueblo de Israel.
PIEDRAS: Base de la construcción, significado de la tentación, que la construcción sea pan comido. Ej. Abandonar la experiencia de vida.
La primera tentación era convertir las piedras en pan. Este desierto no estaba cubierto de arena, sino de piedras y cantos que parecían panes. El tentador le dijo a Jesús: «Si quieres que la gente te siga, usa tus poderes milagrosos para darle cosas materiales.» Estaba sugiriéndole a Jesús que sobornara a la gente para que le siguiera. Jesús reaccionó al ataque con las palabras de Deuteronomio 8:3: «El hombre –dijo-nunca encontrará la vida en las cosas materiales.»
La tarea del Evangelio: Su verdadera tarea es producir hombres nuevos; dados los hombres nuevos, las nuevas condiciones de vida surgirán.
SEGUNDA TENTACION
RIQUEZAS. Adquirir poder, genera violencia!
Esta es la tentación del compromiso. El diablo dijo: «Tengo a la gente en un puño. Haz un trato conmigo. Déjale algo de terreno al mal, y la gente te seguirá.» De vuelta vino el rebote de Jesús: «Dios es Dios, el bien es el bien, y el mal es el mal. No puede haber pacto en la guerra con el mal.» Una vez más, Jesús cita la Escritura (Deuteronomio 6:13 y 10:20). Es una tentación constante la de tratar de ganar hombres haciendo un compromiso con los principios del mundo.
La tendencia del mundo es ver las cosas en un gris indefinido, pero el deber del cristiano es ver las cosas en blanco y negro.
TERCERA TENTACIÓN
TEMPLO (100MTS) La tentación de que no nos va a pasar nada!. Estimula al YO!
Esta era la tentación a darle a la gente demostraciones sensacionales. No -dijo Jesús-: no se han de hacer experimentos insensatos con el poder de Dios» (Deuteronomio 6:16). Jesús vio muy claro que si le producía una gran impresión a la gente, sería una maravilla por algún tiempo, pero que el sensacionalismo no puede durar. El duro camino del servicio y del sufrimiento conduce a la cruz, pero después de la cruz está la corona.
Es bueno aclarar: La diferencia entre Diablo y Demonio.
En el siglo IV los hebreos comenzaron hablar de satanás (Job1, 6. Zac.3, 1 y 1Crónicas21,1)
En el Nuevo Pacto, satán es un fiscal, desconfía del éxito de la obra de Dios en el ser humano.
Los griegos conocían otra figura similar: Diábolos, que significa “El que divide”
Diablo y satán, son sustantivos y singulares, SE PERSONALIZA.
Demonio, palabra griega DAIMON o DAIMONION.
Es neutro, es una fuerza, no se puede personalizar. Para los griegos son inspiradores de una persona y que enferman.
La tentación era para que Jesús usara Sus poderes egoístamente y para Su propio provecho, y eso fue precisamente lo que Jesús siempre se negó a hacer. Siempre hay la tentación de usar egoístamente cualesquiera poderes que Dios nos haya dado.
Dios le ha dado un don a cada persona, y cada persona puede hacerse una de dos preguntas. Puede preguntarse: ¿Qué partido puedo yo sacar de este don? o: ¿Cómo puedo yo usar este don para el bien de los demás?
CONCLUSIONES
1.-Jesús era el Mesías de Dios, y Él lo sabía. En el desierto se estaba enfrentando con la elección del método para ganar las almas para Dios. ¿Qué método había de usar para la tarea que Dios Le había asignado? ¿Cómo había de materializar Su visión y sueño? Un camino infalible para convencer a la gente a que Le siguiera era darles pan, es decir, cosas materiales. ¿Acaso no lo justificaba la historia? ¿No había dicho Dios: ¿ Os haré llover pan del cielo? ¿No incluían las visiones de la futura edad de oro ese mismo sueño? No había dicho Isaías: ¿No tendrán hambre ni sed? (Isaías 49:1 D) ¿No era el Banquete Mesiánico una figura consagrada entre los Testamentos de los sueños del Reino? Si Jesús hubiera querido darle pan a la humanidad, tendría suficiente justificación para hacerlo. Pero el haberles dado pan a los hombres habría sido una doble equivocación. En primer lugar, habría sido sobornarlos para que Le siguieran. Habría sido convencer a la gente para que Le siguiera por lo que pudieran sacar, mientras que la recompensa que Jesús tenía para ofrecer era una Cruz. Llamaba a la gente a una vida de dar, no de obtener. Sobornar a la humanidad con cosas materiales habría sido la negación de todo lo que Él vino a decir y habría sido finalmente la derrota de Sus propios fines.
2.-Habría sido suprimir los síntomas sin tratar la enfermedad. La gente está hambrienta; pero debemos preguntarnos: ¿Por qué está hambrienta? ¿Es por culpa de su propia estupidez, y descuido, y holgazanería? ¿O es porque hay algunos que poseen egoístamente demasiado mientras otros carecen de lo necesario? La verdadera manera de curar el hambre es eliminar sus causas -y las causas están en el alma de las personas. Y, sobre todo, hay un hambre del corazón que no se puede satisfacer con cosas materiales. Así es que Jesús contestó al tentador con las mismas palabras que expresan la lección que Dios había tratado de enseñarle a Su pueblo en el desierto: “La persona no vive solo de pan, sino de todo lo que proceda de la boca del Señor” (Deuteronomio 8:3). La única manera de encontrar la verdadera satisfacción es aprender a depender totalmente de Dios.
3.- ¿Por qué no podía Jesús ponerse allí en el templo, y saltar precisamente al patio del templo, haciendo que Le siguieran todos estupefactos?  ¿No había dicho Malaquías: ¿ Y vendrá súbitamente a Su templo el Señor? (Malaquías 3:1). ¿No había una promesa de que los ángeles llevarían en sus manos al hombre de Dios para que no le sobreviniera ningún daño? (Salmo 91: I1 s).
Esto era precisamente lo que prometían el falso mesías que surgían cada dos por tres. Un tal Teudas había hecho salir al pueblo prometiéndole que a su palabra se dividirían las aguas del Jordán en dos partes. Un famoso pretendiente egipcio (Hechos 21:38) había prometido que con una sola palabra arrasaría las murallas de Jerusalén. Simón Mago, se dice, había prometido volar por los aires, pero pereció en el intento. HOY EN DIA, vemos al falso mesías y profetas que demuestran con engaños y trucos, convertir el agua en vino, otros levitando, otros haciendo shows tumbando a las personas o tirando su saco para que todos se caigan, etc.
4.-Jesús tenía dos buenas razones para no adoptar ese curso de acción. La primera, que el que busque atraer a sí a las personas proveyéndolas de sensaciones habrá elegido un camino que, literalmente, no tiene futuro. La razón es bien sencilla: para conservar el poder tendría que seguir produciendo sensaciones cada vez más grandes. Las maravillas tienen un tiempo limitado. La sensación de este año será algo corriente el que viene. Un evangelio basado en el sensacionalismo estaría condenado al fracaso. La segunda, que esa no es la manera en que se ha de usar el poder de Dios. No intentarás someter al Señor tu Dios a prueba, dijo Jesús (Deuteronomio 6:16).
Dios espera que asumamos riesgos por fidelidad a Él, pero no para elevar nuestro prestigio. La fe que depende de las señales y los milagros no es la verdadera fe. Si la fe no puede creer sin las sensaciones es que no es realmente fe, sino una duda que está buscando una prueba, y buscándola donde no la puede encontrar. El poder salvador de Dios no es algo con lo que se puede jugar ni experimentar, sino algo en lo que hay que confiar sin aspavientos en la vida diaria.

sábado, 25 de julio de 2015

EXPERIENCIA DE VIDA EN EL LLAMADO DE DIOS



Visión de Isaías, Nuestra experiencia de Vida EN EL LLAMADO DE DIOS.
Introducción
Fue el año de la muerte del honrado Rey de Judá Uzías y la gente sufrió mucho con la pérdida de este rey tan bueno. Sucedió en aquel momento. En esa visión, Isaías vio algo que le llamó la atención. Vio a los ángeles de la presencia de Dios delante del trono de Dios. No cesaban de decir: “Santo”, “Santo”, “Santo es el Señor Dios Todopoderoso. ¡Toda la tierra está llena de su Gloria!”. La palabra Kadosh (santo) está grabada aquí no una, ni dos, sino tres veces seguidas, una manera muy común en hebreo de enfatizar algo.
La obra de Isaías en capítulos 1-5, denunciando el pecado de Judá y avisando del juicio venidero, fue necesaria para preparar a Isaías para el asombro que experimenta en capítulo 6. A lo largo de cinco capítulos, ha apuntado con un dedo juicioso hacia sus compatriotas de Judá. En capítulo 6, en presencia de la santidad de Yahvé, de repente reconoce su propia falta de santidad. Por fin se le ocurre que no solo habita entre gente de labios inmundos, pero que también él es uno de ellos – que sus labios también están inmundos – que él también está sujeto al juicio. Es un momento de “¡constricción” que le trae humildad y le prepara para una vida de servicio que va más allá de cualquier cosa que podría haber imaginado.
VERSÍCULOS 1-4: VI AL SEÑOR SENTADO SOBRE UN TRONO año 740AC
“En el año que murió el rey Uzías” (v. 1a). Uzías (conocido como Azarías en 2 Reyes 15) fue uno de los mejores reyes de Judá – el mejor después de Salomón. Comenzó a reinar a la edad de 16 años. Reinó 52 años e “hizo lo recto en los ojos de Dios” (2 Crónicas 26:3-4). Dirigió un gran ejército, derrotó los Filisteos, y recolectó tributos de los Amonitas. Construyó torres y revivió la agricultura. “Más cuando fue fortificado, su corazón se enalteció hasta corromperse (2 Crónicas 26:16). Al final de su vida, trató de usurpar poderes sacerdotales, y Dios le afligió con la lepra (2 Crónicas 26:20).
“vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime” (v. 1b). En el año de la muerte de un gran rey, Isaías tuvo el privilegio de ver a un rey celestial aún más grande, sentado en un trono en el templo – seguramente en el Sagrado de los Sagrados del templo de Jerusalén. El trono era “alto y sublime” – apropiado para un Dios de esta naturaleza.
Antes, Dios le dijo a Moisés, “No podrás ver mi rostro: porque no me verá hombre, y vivirá” (Éxodo 33:20; véase también Éxodo 19:21). No obstante, hubo ocasiones cuando gente fue permitida ver a Dios y permanecer con vida (Génesis 16:13; Éxodo 24:10). Esta ocasión es una de ellas.
“y sus faldas henchían el templo” (v. 1c). Este detalle transmite lo maravillado que está Isaías en presencia de Yahvé. Le parece que la falda de Yahvé llena el templo, derramando su santidad y su poder en el lugar Santo. Se siente demasiado pequeño para ver más allá de la falda de Yahvé. Se encuentra con Dios de una manera intima! El hombre se siente pecador.
“Y encima de él estaban serafines” o ardientes (v. 2a). “Serafín” es una palabra hebrea transliterada (traducido al inglés tal como suena en el lenguaje original). La mayor parte de eruditos cree que la palabra ‘serafín’ significa “llama de serpiente.” han tomado rostro humano, pueden vivir cerca de Dios, pero deben protegerse del esplendor de su gloria! “Cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, y con dos cubrían sus pies, y con dos volaban” (v. 2b). Como se anota en versículo 1b, la gente no solía ser permitida ver a Dios y permanecer con vida. Los serafines cubren sus rostros para protegerles. “Cubrían sus pies” es seguramente otra manera de decir ‘cubrir su desnudez.’
“Y el uno al otro daba voces” (v. 3a). Esto sugiere un coro antifonal en que un coro canta una frase desde una parte del santuario y otro coro canta la respuesta desde otra parte. Imagínese varios coros de voces perfectas, situados alrededor de un templo de acústica perfecta, cantando antifonalmente. Cada sonido vendría de una nueva dirección, complementando la canción anterior en lugar de copiarla. El efecto sería bello – más allá de nuestra comprensión.
“diciendo: Santo, Santo, Santo, DIOS de los ejércitos: toda la tierra está llena de su gloria” (v. 3b). La lengua hebrea utiliza la repetición para enfatizar, y esta repetición en tres partes refleja el epítome de la santidad. El autor del libro de Apocalipsis utiliza esta misma imagen y formula tres veces sagrada (Apocalipsis 4:8).
EL "OTRO" SIGNIFICADO DE "SANTO"
La palabra “Kadosh” (santo en Hebreo y Haguios en griego)) significa algo que es “otro” (separado, diferente), exactamente lo opuesto de algo que es común. La palabra refleja el sentido de santidad y consagración. Cuando Moisés pensó que palabra utilizar para describir el lugar más importante del Tabernáculo, donde moraba el Dios de Israel, dijo: el Santo de los Santos.
Estas palabras son cantadas por el coro de serafines – un himno de alabanza – un tributo a la santidad y gloria de Dios. La santidad de Dios forma parte inherente de su ser. Gloria es la manifestación visible de su magnífica presencia. Santidad y gloria suelen ir juntas cuando se describe a Dios en el Antiguo Testamento.
“Y los quiciales de las puestas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la casa se hinchió de humo” (v. 4). Los serafines cantan tan alto que hacen temblar las puertas del templo. El templo también está lleno del humo del incienso (Éxodo 25:6, 29; 30:1, 7, 27, etcétera) y de sacrificios quemados. El humo y el sacudir de las puertas recuerdan al encuentro de Moisés con Yahvé en el Monte de Sinaí (Éxodo 19:18).
VERSÍCULOS 5-7: ES QUITADA TU CULPA Y LIMPIO TU PECADO
“Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; que siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, DIOS de los ejércitos” (v. 5). Isaías habla, confesando su culpabilidad. Como se anota arriba, a lo largo de cinco capítulos se ha quejado de su nación pecaminosa y de su gente. Con lenguaje gráfico ha descrito su culpabilidad y el juicio que debe anticipar. Ahora, en presencia del Altísimo, está sobrellevado por su propia culpabilidad. En presencia de la santidad de Yahvé, le asombra su propia falta de santidad. Ve que, igual que los otros ciudadanos de Judá, también él es culpable – también él merece el mismo juicio.
En presencia de santidad, la mayoría de nosotros nos sentimos vacíos en comparación. Su santidad acentúa nuestra falta de santidad. Ahora multiplique ese sentimiento por mil, y empezará a comprender el estado de Isaías. Para ver el impacto completo, multiplíquelo por infinito.
“labios inmundos” parece una frase antigua. No solo son los labios de Isaías los que están inmundos, sino su persona completa. ¿Por qué ha de hablar de labios inmundos? Jesús nos da una pista cuando dice, “porque de la abundancia del corazón habla la boca” (Mateo 12:34) y “Mas lo que sale de la boca, del corazón sale” (Mateo 15:18). La cosa es que labios inmundos (una inmundicia secundaria) expresan lo que está en un corazón inmundo (la raíz de la inmundicia). Los labios inmundos de Isaías expresan lo que está en su corazón inmundo, igual que los labios inmundos del pueblo de Judá (sobre el cual Isaías ha pronunciado su juicio) expresan lo que hay en sus corazones inmundos. Solo es cuando Isaías se encuentra ante la santidad de Yahvé que reconoce su propia inmundicia.
“han visto mis ojos al Rey, DIOS de los ejércitos” (v. 5b). Ver “al Rey, DIOS de los ejércitos,” es morir. Isaías debe pensar que está a punto de morir ahí mismo. Tiene que escoger: O creer en YAHVEH, o ser destruido por el contacto con el Santo.
“Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas” (v. 6). Aunque dice que Yahvé mandó al serafín hacer esto, está claro que el serafín cumple la voluntad de Dios.
Un carbón encendido podría venir del altar de incienso o del altar de sacrificios, pero es más probable que venga del altar de sacrificios en vista de su conexión a la limpieza de pecados. Sacrificios en el templo incluyen perdón por la sangre de un sacrificio, haciendo posible el perdón de los pecados.
“Y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado” (v. 7). El serafín toca los labios de Isaías con el carbón encendido, quemando la iniquidad de sus labios y su corazón. El que no era santo ahora es santificado. El que no merecía estar en presencia de Dios, por la gracia de Dios, ahora merece.
VERSÍCULO 8: HEME AQUÍ, ENVÍAME A MÍ
Isaías habló, confesando su culpabilidad. Ahora Dios habla, dirigiéndose a su concejo celestial (el serafín y cualquier otro ser angélico que pueda estar presente). “La sala del trono de Dios es la sala de póliza del gobierno mundial. Hay negocio que llevar a cabo. Hay creación que manejar. Hay mensajes que enviar”
Dios pregunta, “¿A quién enviaré, y quién nos irá?” Isaías es solo un transeúnte que oye la pregunta de Dios. Dios no dice adónde ha de ir el enviado ni lo que ha de hacer – tampoco le pide a Isaías que se ofrezca.
“Heme aquí, envíame a mí.” Isaías, sobrellevado por la emoción del momento – agradecido de ser limpiado y aún más agradecido de estar vivo – ofrece ser el enviado de Dios, aunque no sabe adónde Yahvé le enviará ni qué le pedirá hacer. Es decir, Isaías le escribe a Dios un cheque en blanco, ofreciendo ir adónde sea y hacer lo que sea. Esto es inusual en las historias de la llamada de Dios en el Antiguo Testamento, donde la gente a menudo expresa objeción a su llamada (Éxodo 3:11; 4:10; Jueces 6:15; Jeremías 1:6).
Pero algo como la respuesta de Isaías todavía ocurre hoy cuando una persona de fe se compromete al servicio de Dios. Cuando se hace un compromiso de este tipo la persona no puede decir, “serviré a Dios siempre que lo pueda hacer desde aquí” – o “con gusto serviré a Dios de esta manera pero no de esa manera.” El compromiso debe ser servir a Dios, y la persona que se compromete solo puede preguntarse adonde le llevará Dios.
VERSÍCULO 9-10: OID BIEN, Y NO ENTENDÁIS
Pastores suelen predicar de versículos 1-8 e ignorar versículos 9-13 porque estos versículos representan a Dios como alguien decidido a condenar. Habiendo llegado a su veredicto, Dios no quiere que nada – ni siquiera el arrepentimiento – interfiera con el juicio que pronto declarará. Eso choca con nuestra idea de amar a Dios.
No obstante, los dos pasajes van juntos. Versículos 1-8 hablan del mensajero, mientras que versículos 9-13 hablan del mensaje. El mensaje es pésimo, pero tiene un cambio esperanzador al final. Todo ha de ser destruido y destruido de nuevo. Parece que no hay vida que pueda sobrevivir de los escombros dos veces quemados, pero vida nacerá – una semilla sagrada – un gran rayo de esperanza de luz verde que crecerá de los escombros. Un remanente sobrevivirá para llevar a cabo el plan de Yahvé.
La idea de un remanente aparece a través del Antiguo Testamento. Típicamente, Dios juzga los pecadores, dejando que muchos mueran – a veces rápidamente como en el gran diluvio (Génesis 7), y otras veces más despacio, como en el trayecto a la Tierra Prometida. En cada caso, Dios deja la esperanza de un remanente fiel que sobrevive y lleva a cabo su obra. En este libro, Isaías a menudo expresa la esperanza de un remanente (10:19-22; 11:11, 16; 28:5; 37:4, 31; 46:3). La idea de un remanente continúa en el Nuevo Testamento (Mateo 7:14; Romanos 9:27-29; 11:2-5, 7; Apocalipsis 12:17).
“Y dijo: Anda, y di a este pueblo” (v. 9a). La frase, “este pueblo,” distancia a Yahvé de la gente de Judá – como un padre que dice “este niño” en vez de “mi hijo.” En mejores tiempos Yahvé había dicho, “mi pueblo” (Éxodo 3:7; 6:7).
“Oíd bien, y no entendáis; ved por cierto, mas no comprendáis” (v. 9b). Esto describe lo que ha estado pasando. “Este pueblo” ya ha tenido oportunidad de oír y ver. Su historia está repleta de historias de su relación con Yahvé – como fue escogido – amado – guiado – y aún como fue castigado cuando pecó. Tienen la escritura y la alabanza en el templo para recordarles de esta relación. Yahvé les ha concedido toda ventaja posible. No obstante, no han logrado comprender – han fallado en comprender – en obedecer.
Su fallo es por su propia voluntad, y ha ocurrido porque sus corazones están lejos de Dios. No comprenden porque no quieren comprender. Si comprendieran, tendrían que cambiar – y no quieren cambiar.
Conclusiones:
Tenemos que denunciar el pecado y el juicio venidero como profetas de Dios que somos.
En presencia de la santidad de Yahvé, debemos reconocer nuestra propia falta de santidad.
Cuando somos fortificados (poder, $$), nuestro corazón tiende a enaltecerse hasta corromperse.
Debemos confesar nuestras faltas ante Dios y apartarnos en seguir ofendiendo a Dios.
Así como Isaías, tu y yo tenemos el privilegio de disfrutar de su presencia! Su Gloria Sublime!
 El que no era santo ahora es santificado. El que no merecía estar en presencia de Dios, por la gracia de Dios, ahora merece.
Heme aquí, envíame a mí! Estamos agradecidos con Dios como lo estuvo Isaías! Servir a Dios nos da gozo! Adónde Dios quiera!
LA PALABRA DE DIOS ES PARA NUESTRO LEVANTAMIENTO O PERDIDA SEGÚN LA MANERA QUE LA ACOJAMOS. Lucas 2,34
Jesús es la espada de dos filos, si lo acoges tienes vida, si lo rechaza viene juicio.
Preparó
Pr. Antonio Armenta Romano