LA SIMONÍA DE AYER Y HOY
Texto Bíblico: Hechos 8:9-25 Pr. Antonio Armenta
Romano
INTRODUCCIÓN
La magia no consiste en poderes sobrenaturales sino
en ilusiones ópticas. Los magos conocen trucos que impresionan a la gente
y les hace creer que tienen poder. A diferencia de los magos, los brujos
sí tienen ciertos poderes, ya que conocen cómo funciona el mundo espiritual;
pero sus poderes vienen por su alianza a Satanás, no a Dios. El hombre
llamado Simón en la historia de Hechos 8 era mago, no brujo. Él se vio
intrigado por el poder que vio en los apóstoles.
Los creyentes en el Señor tienen poder ya que
tienen al Espíritu de Dios dentro de ellos. Los apóstoles aprendieron a
dejar que el Espíritu Santo fluyera a través de ellos, y los milagros
comenzaron a suceder.
Los
milagros, aunque son deseables, no son la meta en sí; su propósito principal es
convencer a la gente del poder de Dios. En el Reino de Dios, los milagros
no son lo más importante, sino es que la gente crea en Jesús, pues el mayor
milagro de todos es la Redención y la Vida Eterna.
V: 9 Simón, ejercía la Magia y
esto causaba asombro a TODOS en Samaria,
su deseo era ser famoso! Este hombre alegaba tener un don que era acompañado de
señales, atribuyéndose gran importancia.
Era
CHARLATAN Y EMBACAUDOR de las masas que los tenía a todos encantados con su
magia. Todos pensaron que tenía el Gran Poder de Dios!! (Como hoy en día!)
V: 12 y 13 Simón el mago se
impresionó con los milagros que el Señor hizo a través de Felipe, y él creyó! al
parecer, hizo una profesión de fe bajo el ministerio de Felipe. Creemos que
Simón fue el primer estafador religioso en la Iglesia pero, desafortunadamente,
no el último.
V: 14-17 La noticia de lo que el Señor
estaba haciendo en Samaria a través de Felipe llegó hasta los apóstoles en
Jerusalén. Ellos decidieron ir allá para apoyar a Felipe.
A
Felipe y a sus compañeros no se les subió el éxito a la cabeza, avisaron a la
iglesia Madre en Jerusalén lo que estaba ocurriendo y los apóstoles fueron a
confirmar y le impusieron las manos y recibieron al E. Santo dando origen al “
Pentecostés Samaritano” como un principio de unidad y de alegría cristiana!.
Ellos no sabían que ya el consolador había venido.- Hoy en día Mr.1:8 y Col.
1:19 Jesús nos bautiza en el E. Santo cuando creemos en Él y en Él estamos
completos!!
V: 18-19 Evidentemente Simón estaba
más interesado en el poder que en conocer al Señor. Por eso, Pedro lo
confrontó…
La
persecución de fuera no dañó a la Iglesia. Dispersó a los creyentes y, como ya
hemos indicado, en realidad ayudó para la extensión del evangelio. Lo que dañó
a la Iglesia fue la entrada de personas que profesaban ser creyentes cuando en
realidad no lo eran. La Iglesia siempre resulta dañada desde sus mismas filas.
Lo mismo ocurrió con el Señor Jesús. Fue traicionado desde dentro. Uno de Sus propios
discípulos le traicionó ante Su nación. Y su propia nación le traicionó ante el
Imperio Romano, y el Imperio Romano le crucificó.
Y
todavía ocurre lo mismo en el día de hoy. La Iglesia es traicionada desde
dentro. Recordemos el caballo de madera que fue traído a la ciudad de Troya. La
ciudad era impenetrable. Era invulnerable hasta que el caballo fue introducido
en la ciudad. El diablo comenzó por perseguir a la Iglesia, luchando contra
ella desde fuera. Y descubrió que no tenía éxito, porque la persecución
simplemente difundía el evangelio. Entonces,
decidió comenzar su trabajo desde dentro. Y allí es donde se pudo introducir y
hacerle verdadero daño.
V: 20 -22 Pedro no estaba “condenando”
a Simón, sino le estaba dando la oportunidad de que se arrepintiera
genuinamente.
Es por
este motivo que dijimos que este hombre no se había convertido. Simón Pedro
declaró que su corazón no era recto delante de Dios. No era un verdadero
creyente. Su gran interés estaba en el dinero. Eso era lo que realmente le importaba
a este hombre.
V: 23-25 Ahora, Simón no pidió ser
salvado, ni que orasen para que él recibiera la salvación. Simplemente pidió
que ninguna de estas cosas le sucediera. No sabemos si este hombre vino alguna
vez a Cristo.
La
historia no narra lo que pasó con Simón después. No sabemos si él sacó la
amargura de su corazón y limpió la iniquidad de su corazón; por lo menos vemos
que tuvo temor de Dios.
CONCLUSIONES:
1.-El ejemplo de Simón es muy útil para los
creyentes de todos los tiempos, como una lección para que no contemplemos usar
el poder de Dios para nuestro propio beneficio. El Señor está más
interesado en cambiar nuestros corazones que en los milagros externos que el
Espíritu pueda hacer a través de nosotros.
2.-Lucas por
medio de Simón nos muestra en que puede llegar a convertirse la
religión, cual religión o líder religioso cuando es contaminado por el dinero:
queda “en hiel amarga” y “atada en lazos de maldad”
3.-Todo lo que es cristiano funciona sin dinero!, en
éste mundo en que todo se compra y se vende y donde el dinero es el poder más
absoluto, LA PALABRA DE DIOS Y EL E. SANTO NI SE COMPRA NI SE VENDE. Los
apóstoles no tienen dinero y los dones de Dios no se valoran en dinero!
4.-Pedro
le explica que NO SE DEBE COMERCIALIZAR CON LAS COSAS ESPIRITUALES!
5.-Hay
confesiones de fe, que no son genuinas!
Estos
hombres creían que Simón el mago era como un dios. Y lo mismo que le ocurrió a
esa gente, hay muchos hoy que son engañados. Estimado oyente, no sea usted engañado
por algún hombre ni por su aparente poder. Aun si alguien está predicando la
Palabra de Dios, no mire al hombre. Mire a la Palabra de Dios y compruebe si la
está presentando con exactitud. Mire a Dios. Vuélvase a Él. Cuando fijamos la
mirada en una persona con admiración, la apartamos del Señor Jesucristo. Y eso
es lo que le ocurrió a la gente en Samaria.
Simón
cumplió todo el ritual externo. Profesó creer, pero no experimentó una fe
salvadora; fue bautizado y llegó a ser amigo de Felipe. Sin embargo, no se
convirtió. Ahora, fíjese usted que había otros también que decían ser
creyentes, pero que no eran salvos. No habían experimentado un nuevo nacimiento
espiritual. Tenían un conocimiento sólo intelectual y acompañaban a los otros
creyentes, pero en realidad no eran salvos. Estos quizás hasta habían sido
bautizados con agua, pero no habían sido bautizados y unidos a la iglesia de
Jesucristo por el Espíritu Santo.
Hay
mucha gente también hoy como Simón el Mago.
Muchos
se han dado cuenta de que han estado simplemente reuniendo o acompañando a
otras personas, pero que ellos mismos no han sido genuina personalmente
convertidos. Ahora, es necesario que nos examinemos. El apóstol Pablo dijo lo
siguiente, en su segunda carta a los Corintios, capítulo 13, versículo 5:
"Examinaos a vosotros mismos, para ver si estáis en la fe; probaos a
vosotros mismos". Es conveniente examinarse, para comprobar si usted está
en la fe o no. Este hombre, Simón, tenía todos las señales externas que le
identificaban como un cristiano. Respondió que creía en Jesús, y por tanto fue
bautizado. Pero en realidad, no era salvo. No tenía una fe genuina.
Simón
el mago, quería pagar por el don. ¿Por qué? Porque este hombre era un estafador
religioso. Quería emplearlo para ganancia propia. ¡Cuántas situaciones
similares han sido hechas desde entonces!
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