sábado, 17 de octubre de 2015

LA BATALLA CON LA TENTACION



LA BATALLA CON LA TENTACIÓN  Lucas 4:1-13  Mateo 4:1-11
Introducción:       Pr. Antonio Armenta Romano
En el templo, cuando tenía doce años, había llegado a la convicción de que Dios era su Padre de una manera única y exclusiva. Con el surgimiento de Juan el Bautista sonó la hora de Jesús, y en su bautismo recibió la aprobación de Dios.
Sin embargo, en medio de muchas de esas alternativas facilistas, Jesús optó por el camino más difícil pero seguro: contando con y respetando la libertad y dignidad humana. La instauración del reino será para Jesús el eje fundamental de su misión, y eso no es compatible con ningún mesianismo barato; el Mesías debe respetar la libertad y dignidad humana y eso implica sufrimiento, incomprensión, dolor, entrega y servicio constante.
Con esto quedan descalificadas todas las demás manifestaciones mesianistas, que a pesar de todo siguieron surgiendo ya desde los primeros tiempos del cristianismo hasta hoy. Nada más contrario a la opción mesiánica de Jesús que esas exaltaciones, brincos, gritos y palmas con que se pretende hacer creer que así se atraerá su poder. En esta ocasión Jesús está a punto de iniciar su campaña. Antes de iniciar una campaña se han de escoger los métodos. El pasaje de la tentación nos presenta a Jesús eligiendo de una vez para siempre el método con él. Le vemos rechazando el camino del poder y la gloria, y aceptando el camino del sufrimiento y de la cruz. Antes de entrar a considerar este relato en detalle hay dos puntos que debemos señalar.
1.- Esta es la más sagrada de las historias evangélicas, porque no puede proceder sino de los labios del mismo Jesús. En algún momento tiene que haberles contado a sus discípulos esta íntima experiencia de su alma.
2.- Ya en este momento Jesús debe de haber sido consciente de poseer poderes extraordinarios. Todo el sentido de las tentaciones está en que no podían ocurrirle más que a un Hombre que podía hacer cosas maravillosas. No sería una tentación para nosotros el convertir las piedras en pan o el tirarnos desde el pináculo del templo, por la sencilla razón de que nos es imposible hacer tales cosas. Estas son tentaciones que sólo se le podían presentar a un Hombre que tenía poderes absolutamente únicos, y que tenía que decidir cómo usarlos.  que se proponía ganar a los hombres para Dios.

PRIMERA TENTACION:
Mateo (Judío) la describe en el siguiente orden:   
1.-Piedras  2.-Templo    3.-Riquezas
Lucas (Gentil):
1.-Piedras 2.- Riquezas 3.- Templo
Son tres las tentaciones, similares con las tentaciones del pueblo de Israel.
PIEDRAS: Base de la construcción, significado de la tentación, que la construcción sea pan comido. Ej. Abandonar la experiencia de vida.
La primera tentación era convertir las piedras en pan. Este desierto no estaba cubierto de arena, sino de piedras y cantos que parecían panes. El tentador le dijo a Jesús: «Si quieres que la gente te siga, usa tus poderes milagrosos para darle cosas materiales.» Estaba sugiriéndole a Jesús que sobornara a la gente para que le siguiera. Jesús reaccionó al ataque con las palabras de Deuteronomio 8:3: «El hombre –dijo-nunca encontrará la vida en las cosas materiales.»
La tarea del Evangelio: Su verdadera tarea es producir hombres nuevos; dados los hombres nuevos, las nuevas condiciones de vida surgirán.
SEGUNDA TENTACION
RIQUEZAS. Adquirir poder, genera violencia!
Esta es la tentación del compromiso. El diablo dijo: «Tengo a la gente en un puño. Haz un trato conmigo. Déjale algo de terreno al mal, y la gente te seguirá.» De vuelta vino el rebote de Jesús: «Dios es Dios, el bien es el bien, y el mal es el mal. No puede haber pacto en la guerra con el mal.» Una vez más, Jesús cita la Escritura (Deuteronomio 6:13 y 10:20). Es una tentación constante la de tratar de ganar hombres haciendo un compromiso con los principios del mundo.
La tendencia del mundo es ver las cosas en un gris indefinido, pero el deber del cristiano es ver las cosas en blanco y negro.
TERCERA TENTACIÓN
TEMPLO (100MTS) La tentación de que no nos va a pasar nada!. Estimula al YO!
Esta era la tentación a darle a la gente demostraciones sensacionales. No -dijo Jesús-: no se han de hacer experimentos insensatos con el poder de Dios» (Deuteronomio 6:16). Jesús vio muy claro que si le producía una gran impresión a la gente, sería una maravilla por algún tiempo, pero que el sensacionalismo no puede durar. El duro camino del servicio y del sufrimiento conduce a la cruz, pero después de la cruz está la corona.
Es bueno aclarar: La diferencia entre Diablo y Demonio.
En el siglo IV los hebreos comenzaron hablar de satanás (Job1, 6. Zac.3, 1 y 1Crónicas21,1)
En el Nuevo Pacto, satán es un fiscal, desconfía del éxito de la obra de Dios en el ser humano.
Los griegos conocían otra figura similar: Diábolos, que significa “El que divide”
Diablo y satán, son sustantivos y singulares, SE PERSONALIZA.
Demonio, palabra griega DAIMON o DAIMONION.
Es neutro, es una fuerza, no se puede personalizar. Para los griegos son inspiradores de una persona y que enferman.
La tentación era para que Jesús usara Sus poderes egoístamente y para Su propio provecho, y eso fue precisamente lo que Jesús siempre se negó a hacer. Siempre hay la tentación de usar egoístamente cualesquiera poderes que Dios nos haya dado.
Dios le ha dado un don a cada persona, y cada persona puede hacerse una de dos preguntas. Puede preguntarse: ¿Qué partido puedo yo sacar de este don? o: ¿Cómo puedo yo usar este don para el bien de los demás?
CONCLUSIONES
1.-Jesús era el Mesías de Dios, y Él lo sabía. En el desierto se estaba enfrentando con la elección del método para ganar las almas para Dios. ¿Qué método había de usar para la tarea que Dios Le había asignado? ¿Cómo había de materializar Su visión y sueño? Un camino infalible para convencer a la gente a que Le siguiera era darles pan, es decir, cosas materiales. ¿Acaso no lo justificaba la historia? ¿No había dicho Dios: ¿ Os haré llover pan del cielo? ¿No incluían las visiones de la futura edad de oro ese mismo sueño? No había dicho Isaías: ¿No tendrán hambre ni sed? (Isaías 49:1 D) ¿No era el Banquete Mesiánico una figura consagrada entre los Testamentos de los sueños del Reino? Si Jesús hubiera querido darle pan a la humanidad, tendría suficiente justificación para hacerlo. Pero el haberles dado pan a los hombres habría sido una doble equivocación. En primer lugar, habría sido sobornarlos para que Le siguieran. Habría sido convencer a la gente para que Le siguiera por lo que pudieran sacar, mientras que la recompensa que Jesús tenía para ofrecer era una Cruz. Llamaba a la gente a una vida de dar, no de obtener. Sobornar a la humanidad con cosas materiales habría sido la negación de todo lo que Él vino a decir y habría sido finalmente la derrota de Sus propios fines.
2.-Habría sido suprimir los síntomas sin tratar la enfermedad. La gente está hambrienta; pero debemos preguntarnos: ¿Por qué está hambrienta? ¿Es por culpa de su propia estupidez, y descuido, y holgazanería? ¿O es porque hay algunos que poseen egoístamente demasiado mientras otros carecen de lo necesario? La verdadera manera de curar el hambre es eliminar sus causas -y las causas están en el alma de las personas. Y, sobre todo, hay un hambre del corazón que no se puede satisfacer con cosas materiales. Así es que Jesús contestó al tentador con las mismas palabras que expresan la lección que Dios había tratado de enseñarle a Su pueblo en el desierto: “La persona no vive solo de pan, sino de todo lo que proceda de la boca del Señor” (Deuteronomio 8:3). La única manera de encontrar la verdadera satisfacción es aprender a depender totalmente de Dios.
3.- ¿Por qué no podía Jesús ponerse allí en el templo, y saltar precisamente al patio del templo, haciendo que Le siguieran todos estupefactos?  ¿No había dicho Malaquías: ¿ Y vendrá súbitamente a Su templo el Señor? (Malaquías 3:1). ¿No había una promesa de que los ángeles llevarían en sus manos al hombre de Dios para que no le sobreviniera ningún daño? (Salmo 91: I1 s).
Esto era precisamente lo que prometían el falso mesías que surgían cada dos por tres. Un tal Teudas había hecho salir al pueblo prometiéndole que a su palabra se dividirían las aguas del Jordán en dos partes. Un famoso pretendiente egipcio (Hechos 21:38) había prometido que con una sola palabra arrasaría las murallas de Jerusalén. Simón Mago, se dice, había prometido volar por los aires, pero pereció en el intento. HOY EN DIA, vemos al falso mesías y profetas que demuestran con engaños y trucos, convertir el agua en vino, otros levitando, otros haciendo shows tumbando a las personas o tirando su saco para que todos se caigan, etc.
4.-Jesús tenía dos buenas razones para no adoptar ese curso de acción. La primera, que el que busque atraer a sí a las personas proveyéndolas de sensaciones habrá elegido un camino que, literalmente, no tiene futuro. La razón es bien sencilla: para conservar el poder tendría que seguir produciendo sensaciones cada vez más grandes. Las maravillas tienen un tiempo limitado. La sensación de este año será algo corriente el que viene. Un evangelio basado en el sensacionalismo estaría condenado al fracaso. La segunda, que esa no es la manera en que se ha de usar el poder de Dios. No intentarás someter al Señor tu Dios a prueba, dijo Jesús (Deuteronomio 6:16).
Dios espera que asumamos riesgos por fidelidad a Él, pero no para elevar nuestro prestigio. La fe que depende de las señales y los milagros no es la verdadera fe. Si la fe no puede creer sin las sensaciones es que no es realmente fe, sino una duda que está buscando una prueba, y buscándola donde no la puede encontrar. El poder salvador de Dios no es algo con lo que se puede jugar ni experimentar, sino algo en lo que hay que confiar sin aspavientos en la vida diaria.

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