jueves, 14 de marzo de 2013

COMO ENTENDER LAS BIENAVENTURANZAS



- COMO ENTENDER LAS BIENAVENTURANZAS

"Lo siguieron grandes muchedumbres de gente llegadas de GALILEA  (la región norte de Galilea), DECAPOLIS  (la de enfrente,  al otro lado del lago), JERUSALEN (el centro), JUDEA (la provincia del sur), y TRANSJORDANIA"  (al otro lado del río) (Mt 4,25).
Esto era el antiguo reino de David. O sea, todo Israel, de alguna manera, está siguiendo a Jesús. Pero es un seguimiento diferente de los cuatro de antes, pues esta gente no ha dejado nada. Tienen una simpatía por Jesús, pero todavía no son discípulos suyos. Ven en Jesús una esperanza y le siguen.
"Al ver las multitudes subió al monte, se sentó y se le acercaron sus discípulos. El tomó la palabra y se puso a enseñarles así".
Esta es la introducción. Reacción de Jesús ante el gentío que le sigue: se sube a un cerro. Y vemos que dice "al monte", pero no dice a qué monte. Normalmente el evangelista debía decir: se subió a "un monte" porque, si no dice el nombre y nadie sabe cuál es, se pone el artículo indeterminado. Sin embargo, dice "al monte", como si ese monte fuese  conocido por todos. ¿Por qué habla así el evangelista? Pues porque el "monte" en todas estas culturas y en los evangelios es el lugar simbólico de la presencia de Dios en relación con la historia humana. A Dios se le atribuye como morada el cielo. Todo es metáfora, claro, que hay que usar símbolos. Siempre, en todas las culturas humanas, lo excelente se pone arriba y lo despreciable abajo. Por eso siempre, en todos los pueblos, desde los animistas a los cristianos, se ha dicho que Dios está arriba, aunque en realidad no está arriba ni abajo, ni a la derecha, ni a la izquierda; pero instintivamente tomamos el símbolo de la altura para representar la excelencia. Por lo tanto, el cielo es la morada de Dios. Es un símbolo espacial que no corresponde a una realidad, ya que Dios está en todas partes. Pero Dios se pone en contacto con la Historia humana, y entonces el símbolo que se escoge es "el monte",  que es lo más alto que hay dentro de la superficie de la tierra. De manera que un lugar elevado, el monte, se considera que es un lugar donde Dios se va a manifestar, donde Dios se va a comunicar, donde Dios va a actuar. El monte es el lugar simbólico de la presencia divina en contacto con la Historia humana. Por eso Jesús sube al monte.
En la cultura griega la morada de los dioses era el monte Olimpo. En la cultura judía el Templo estaba en el monte Sión y la Ley se le dio a Moisés en el monte Sinaí. Y este símbolo tradicional lo usan los evangelistas para indicar precisamente el lugar de la presencia de Dios, la esfera divina en contacto con la Historia humana. Y Jesús se sube a la esfera divina "y se sienta",  porque su sitio es la esfera divina. El ha recibido todo el Espíritu de Dios, él es el Hombre-Dios, él es igual al Padre y, por lo tanto, su sitio es la esfera divina. "Sentarse" significa la estabilidad: Jesús se queda sentado porque ese es su sitio.
Aquí tenemos un paralelo con el antiguo Sinaí. Jesús va a promulgar el código de la Nueva Alianza, el código del Reinado de Dios, que son las Bienaventuranzas. Y vemos lo bien que lo hace el evangelista. Jesús sube al monte como subió Moisés, pero a Moisés le habla Dios, y aquí es Jesús el que habla. Jesús es hombre como Moisés, y sube al monte como él, pero no habla Dios, sino él, por lo que tenemos al Hombre-Dios. Une el papel de Moisés con el papel de Dios en su persona. El es el Hombre-Dios, el que va a pronunciar esta Nueva Alianza, y por eso va a ser "su Alianza": él es el que hace la Alianza. Como lo dirá después en las palabras de la Cena: "Esta es la sangre de la Alianza mía". El es el que entabla con la Humanidad esta nueva relación, porque él es la manifestación de Dios en la tierra, como ha dicha Mateo mismo en la escena de la Natividad: Le pondrán por nombre Emmanuel (que significa DIOS ENTRE NOSOTROS). Jesús es Dios en la tierra, es el Hombre-Dios, el que ha recibido la plenitud del espíritu de Dios.
Y ahora el Hombre-Dios está en el monte y se le acercan sus discípulos. En el Sinaí no se podía hacer eso. Precisamente sube Moisés sólo, y el pueblo tiene que quedarse más allá de un límite fijado y, al que se atreva a pasar ese límite, le caerá encima un castigo divino. Ahora,  terminado. Los discípulos, que han hecho su opción por Jesús, tienen derecho a entrar en la esfera divina; ellos pertenecen ya también a la esfera divina;  están con Jesús en ella. El pueblo, la multitud que está fuera, que no ha hecho todavía una opción, no está con ellos. Ahora se acabarán las mediaciones porque Jesús toma el papel de Dios mismo, y todos los que siguen a Jesús tienen acceso inmediato a él que, a su vez, es el acceso a Dios. Ya se acabaron los intermediarios.
"El tomó la palabra... (Esto lo pone Mateo como frase solemne) y se puso a enseñar así".
A los discípulos, pero la multitud lo oye. De manera que, en cierto modo, la multitud está invitada a lo que Jesús dice. Directamente se refiere a los discípulos, pero indirectamente a la multitud, a la Humanidad entera.
"Enseñar" no es informar: hay una diferencia. Informar es hacer conocer algo que uno no conocía, y enseñar es hacer conocer algo que uno no conocía pero que, además, tiene que ser aplicado en la vida del discípulo. De manera que ser discípulo significa aprender del Maestro para traducirlo en su propia conducta: porque aquí lo que se enseña es una manera de vivir. No son teorías, sino una manera de vivir. Por tanto, lo que Jesús va a decir ahora es para su inmediata aplicación por parte de los discípulos y de todos los que le escuchan. Y empieza:
"Dichosos los que eligen ser pobres, porque ellos tienen a Dios por Rey".
Los mandamientos de la antigua Ley eran imperativos, futuros que son imperativos: "no jurarás, no matarás", etc. : es el Dios impositivo. Pero en la Nueva Alianza no hay ninguna imposición, sino una invitación. Y quizá más bien el proponer un ideal que suscite la activación del hombre. "Dichosos...": las ocho empiezan así. Ni una sola  imposición. Vemos el cambio de estilo. Aquí Dios ya no es el soberano: eso era del Antiguo Testamento. Aquí Dios será el Padre. "Dichosos..." ¿Quién quiere entusiasmarse con esta idea?: porque esto tiene una promesa de felicidad.
Y ahora, antes de empezar a explicar cada una de las bienaventuranzas, vamos a ver la estructura de las ocho, cosa muy importante para entenderlas.
La primera es "Dichosos los que eligen ser pobres, porque ellos tienen a Dios por Rey", y la octava es "Dichosos los que viven perseguidos por su fidelidad, porque estos tienen a Dios por Rey".  Como vemos, ambos tienen la segunda parte igual. La traducción ordinaria de la última es: "...porque de ésos es el Reino de los Cielos".  El  "Reino de los Cielos" es el " Reino de Dios", y suele explicarse que Mateo pone "de los cielos", en vez de poner "de Dios" por reverencia al nombre divino. Ya sabemos que los judíos no pronunciaban nunca, por respeto, el nombre de Dios. Más bien decían "la Fuerza", o "la Potencia", o "el Bendito", etc. Y, claro, como Mateo es tan judío, lo nombra así. Pero esto no es cierto: porque hay otros casos en los que dice el "Reino de Dios", concretamente en tres ocasiones. Entonces ¿por qué hace esta distinción?.
Estudiando el texto se saca esta conclusión: cuando Mateo habla del Reino de los Cielos lo que significa es la universalidad de su Reino: un reino destinado a una Humanidad entera. En cambio, cuando habla del Reino de Dios significa, entonces, el reino que espera Israel: la prueba es que lo usa en  tres contextos en los que se refiere al pueblo judío, a su expectativa. Como para nosotros "los cielos" es una cosa impersonal, no vemos esa distinción, y por tanto es mejor traducir "el Reino de Dios". Mejor aún, el "Reinado de Dios", pues la palabra no significa  reino sino reinado, que no es lo mismo.
Esta palabra griega -"Basilea"- tiene tres significados:
1¡: la realeza, es decir, la dignidad del rey: el que tiene esa dignidad y, por lo tanto, tiene derecho a gobernar al pueblo;
2¡: el reinado, que es la actividad del rey, que nace del hecho de que es rey, de que tiene la realeza;
y 3¡: el reino: es decir, el territorio de los súbditos sobre los que se ejerce el reinado. En griego tiene, por tanto, estos tres significados. Pero como esto es una traducción de una palabra aramea -"malkut"-,  en arameo significa "reinado": es activo; es la actividad de gobierno que Dios ejerce.
Por tanto, la primera y la última bienaventuranza tienen el mismo colofón: "porque ésos tienen a Dios por rey"  o "porque sobre ésos ejerce Dios su reinado". Pero, además, estas dos tienen una relación particular entre ellas: son como el marco en el cual entran las otras seis.  En éstas dos está el verbo en presente: "porque ésos tienen a Dios por rey": tienen ya, ahora. El Reinado de Dios es una realidad que existe ya. Sin embargo, todas las demás tienen los verbos en futuro: "Dichosos los que sufren porque ésos recibirán el consuelo", "Dichosos los sometidos porque ellos heredarán la tierra"... De manera que la primera y la última son una realidad presente, mientras que las otras seis son una realidad futura: esto es muy importante. Es una realidad que existe ya y una realidad que tiene que existir, que existirá después. Ya vemos qué sentido tiene esto.
En las otras seis hay dos grupos claros: tres y tres. Las tres primeras -la segunda, la tercera y la cuarta- hablan de una situación negativa, de una situación dolorosa de la Humanidad, y se hace una promesa que va a remediar esa situación dolorosa: "Dichosos los que sufren, porque ésos recibirán el consuelo; dichosos los sometidos, porque ésos van a heredar la tierra"...  Es decir, sufrir, estar sometido y padecer injusticia son situaciones negativas, y hay tres promesas de que esas situaciones se van a remediar. En cambio, las otras tres -la quinta, sexta y séptima- hablan de actitudes positivas, que también tienen una promesa: "Dichosos los que prestan ayuda, porque ésos van a recibir ayuda; dichosos los limpios de corazón, porque ésos van a ver a Dios, y dichosos los que trabajan por la paz, porque a ésos Dios va a llamarlos hijos suyos".
De manera que ya hemos visto la estructura: primera y última en  presente, expresando una realidad que tiene que existir ya. Las seis que están en medio, en futuro. De ellas, las tres primeras describen situaciones negativas del hombre, y Jesús promete ahí la solución a esas situaciones. Las otras tres son actitudes positivas, y Jesús también da una promesa de felicidad y de beneficio. Vamos, entonces, a la primera.


3 - LOS QUE ELIGEN SER POBRES

"Dichosos los que eligen ser pobres".
Esta traducción llama la atención, pues esto se suele traducir por "bienaventurados los pobres de espíritu". Sin embargo, hemos elegido la palabra "dichosos" porque "bienaventurado" es palabra que se lee sólo en el Evangelio y no es palabra de la conversación común. Cuando nosotros queremos decir algo así decimos "dichosos": "Me ha tocado el premio. Dichoso tú". Se podría decir también "felices"..
"Los pobres". La palabra "pobre" en al A. T. tiene una tradición grandísima, y son los pobres sociológicos, los que no tienen nada. Eso está claro. Pero ahora, el complemento que tiene aquí es el difícil y se suele traducir por "de espíritu". En griego está la palabra "espíritu" y está precisamente con artículo. En latín, como tiene la dificultad de que no hay artículos, está sólo "espíritu". Esto de no tener artículos el latín es grave dificultad para el N. T. , porque no es lo mismo decir "Mesías" que "el Mesías"; o decir "Hijo de Dios" que "El Hijo de Dios". Cuando dice "Hijo de Dios" da una sensación de exclusividad, de primacía. No es lo mismo decir "Jesús es hijo de Dios" que decir "Jesús es el Hijo de Dios". El artículo le da mucha más fuerza. Y en latín no existe, por lo que en muchas de las Biblias que hemos traducido a español, que estaban traducidas del latín, no se distingue la cosa.
Y aquí está "el espíritu", con artículo. Por lo tanto, no es "de espíritu".  Sería "del espíritu"; y esa preposición "de", como no hay preposición en griego, sino un dativo, se puede interpretar de dos maneras: o un dativo de aspecto -"pobres en el espíritu"-, o un dativo de causa -"pobres por el  espíritu"-. ¿Cuál de las dos traducciones es? Esto es lo que vamos a explicar. Y lo que nos va a dar la clave es qué cosa significa "espíritu". Aquí espíritu es el espíritu humano, pues si no Mateo diría Espíritu Santo, como antes ha hablado del Espíritu de Dios. Entonces ¿qué significa espíritu?. A nosotros nos parece claro, pero no lo está tanto, porque esto supone una antropología, la antropología semítica que está aquí metida, la que está en el A. T. y continúa en el Nuevo. El A. T. considera la interioridad del hombre en dos aspectos; interioridad del hombre es su inteligencia, su voluntad y su sentimiento. Nosotros distinguiremos más cosas, pero ellos no. Inteligencia, voluntad, sentimiento, todo eso constituye la interioridad humana. Y esta interioridad puede ser: activa o dinámica, y estática. Un acto de voluntad es la interioridad dinámica, o un acto de intuición, o un pronto de sentimiento. En cambio, una disposición habitual (por ejemplo, una persona que es amable) es interioridad estática, no dinámica. Y una convicción que uno tiene, que pertenece al terreno de la inteligencia, ésa es estática, no dinámica, como también lo es un propósito o un hábito que uno lleva toda la vida. De manera que los semitas distinguen muy bien las dos cosas, y a la interioridad estática (las convicciones, los hábitos de actuar, etc.) le llaman "corazón", mientras que a la interioridad dinámica le llaman "espíritu". Así, un acto de inteligencia es "espíritu"; un acto de voluntad, que es la decisión, es "espíritu", así como un pronto de sentimiento (por ejemplo, un suspiro) es "espíritu". En cambio, lo otro se llama "corazón".
En las Bienaventuranzas aparecen los dos. Aquí dice "los pobres por el espíritu", y después dirá  "los limpios de corazón". Ser limpio o puro es una disposición habitual, por lo que no es "limpio de espíritu", pues eso sería un acto de limpieza, sino "limpio de corazón". Pero en la primera bienaventuranza, como es este "espíritu", no se trata de algo habitual. Y, si dijéramos "los pobres en el espíritu" -una disposición habitual del que está desprendido del dinero- no sería exacto, pues espíritu no significa eso, sino algo que nace de dentro.
Entonces, se trata de un estado de pobre que es efecto de un acto humano. Pone "El espíritu". Como nosotros decimos también, esto se llama el artículo posesivo. Por ejemplo, decimos "le di con la mano": ¿con qué mano? ¿Con la del otro o con la mía?: con la mía; pero no hace falta decir "con mi mano", pues el artículo da el posesivo. Y  eso mismo pasa aquí. Este espíritu es "por su espíritu", por el propio espíritu del hombre. De manera que nace de la interioridad del hombre, que puede crear un estado de pobreza. Tiene que ser un acto de voluntad; el conocimiento no crea la realidad, la conoce, la recibe. El sentimiento tampoco. Es la voluntad la que decide. Por lo tanto se trata de un acto de voluntad por el cual el hombre elige el estado de pobreza. Y entonces, la traducción literal sería "dichosos los pobres por decisión" y, puesto más elegante "dichosos los que eligen ser pobres".
Esto es lo que significa la primera bienaventuranza. Se trata de una opción.  Una opción por la cual decimos "para mí, el dinero no es el valor; el acumular dinero no es para mí ningún valor; no quiero acumular dinero". Esto se entiende mejor comparándolo con el ser rico. El que elige ser rico es el que quiere acumular y retener para sí; el que tiene y retiene para sí. El pobre tiene poco, pero lo poco que tiene tampoco lo retiene para sí.
Esto tiene unos rasgos negativos muy fuertes. Pobres significa tener necesidad, no tener y, por lo tanto, depender de otros para vivir. Y esto es lo que elimina el "dichoso". De manera que esos rasgos negativos tienen que estar eliminados porque aquí dice "dichosos"... y, naturalmente, no se puede ser dichoso de esa manera. Entonces ¿cómo es posible que Jesús llame dichosos a éstos, que son pobres voluntarios?: porque no se trata de pobres sociológicos. Un pobre sociológico, un pobre corriente, puede tener un deseo enorme de riqueza y, si no se la consigue, es porque no puede, pero su ideal es ser rico. Y ése no entra en las bienaventuranzas. El de las bienaventuranzas es uno que comprende que solamente mediante esta opción se elimina la injusticia del mundo y, por lo tanto, quiere hacer la opción para no ser cómplice de ninguna injusticia. De manera que tenemos éste, que elige esa pobreza, ese estado contra la riqueza, contra el tener mucho y retenerlo para sí. El tiene poco y, lo poco que tiene, está dispuesto a compartirlo. Y ¿cómo se le dice "dichoso" a ése?: pues "porque tiene a Dios por rey": ésta es la razón. El hecho de estar bajo el Reinado de Dios, de estar en esa esfera donde Dios muestra su amor, evita las consecuencias negativas de la pobreza. No hay miseria y no hay dependencia, que son los dos aspectos negativos de la palabra "pobre".
Cuando es  un pobre voluntario, cuando hace una opción contra la injusticia del mundo, podemos afirmar que Dios le dice: "tú eres de los míos". Porque Dios está contra la injusticia del mundo, está claro. Por eso es justo. Dios es justo porque no puede soportar la injusticia y, a uno que hace esa opción, le dice: "tú eres de los míos; yo me cuido de ti; yo soy tu rey; tú estás en mi Reino". Pero ¿cómo reina Dios?: Dios reina comunicando su espíritu. Por eso es lo mismo decir "Dios rey" que "Dios padre". En el Padre nuestro se dice "venga tu Reino". Y ¿a quién se le dice?: al Padre. De manera que Dios rey se traduce por Dios padre y los dos significan lo mismo: el que comunica su vida y su amor.  El reinado de Dios es la actividad de Dios por la que él comunica su amor. De manera que los que están bajo su Reinado o forman ese Reinado están en la atmósfera del Espíritu de Dios. Ahí se forma una sociedad nueva, un grupo humano nuevo, donde la relación es la del amor y la entrega, y no habrá nunca miseria ni dependencia. Ahí se encuentra la verdadera libertad, porque ya no está uno sujeto al hilo del dinero, y ya no es un esclavo del capital. Se encuentra la verdadera libertad, la verdadera alegría y, además, sin las connotaciones negativas de la dependencia y de la miseria. No hay miseria. Donde Dios reina no puede haber miseria, donde Dios reina no puede haber falta de libertad, que es la dependencia de otro. Por eso Jesús dice "dichosos...".
Esta es la primera bienaventuranza. Se trata, por tanto, de una opción que se tiene que hacer para entrar en el Reinado de Dios. Esta es la puerta de entrada. Una opción que hace cada uno, porque la opción es personal, y esa opción son contra la riqueza "como valor". Siendo esto la primera bienaventuranza y siendo -digamos- el código de la Nueva Alianza, está en paralelo con el de la Antigua Alianza, cuyo primer mandamiento decía: "No tendrás otro dios junto a mí. Yo soy el Señor tu Dios, y amarás al Señor tu Dios con todo tu ser". Amar significa ser fiel. Y aquí dice que ese dios, frente al Dios verdadero, es el dinero. Hay que optar contra el dios falso por el Dios verdadero. De manera que es la renuncia a la idolatría siempre de la acumulación del dinero, que es lo que produce el prestigio social, la diferencia de clases, el poder o dominio de unos sobre otros. Y el dominio basado en el temor porque, claro, si uno depende de otra persona para comer, tiene que someterse, tiene que decir "sí" a todo. En el dinero están los tres falsos valores: el dinero, el prestigio y el poder, y, el que renuncia al dinero, renuncia a los tres, que son los falsos valores de la sociedad, los que crean injusticia e infelicidad en el mundo.
Es que Jesús viene a otra cosa: a hacer que el hombre sea feliz desde aquí. Que experimente ya en la tierra  lo que es el amor a Dios, que pueda desarrollarse plenamente según el proyecto creador, el plan de Dios. Y, en una sociedad donde el hombre no es libre, donde el hombre está oprimido, donde está ahogado, como está, no puede desarrollarse, está mutilando su propia vida. Y esto va contra lo que Dios quiere. Por lo tanto, lo que Jesús viene a fundar es una sociedad nueva.
El Reinado de Dios, en el lenguaje de ahora, es una sociedad alternativa, y el Evangelio es una contracultura, en el sentido en que niega los valores en que se funda esta cultura y propone otros. Y cultura, en el más profundo sentido de la palabra, no en el sentido de música y poesía. Una cultura se basa sobre un sistema de valores, y sobre eso se construye un modelo de sociedad. Y, entonces, lo de Jesús es una contracultura, para usar los términos a los que estamos acostumbrados. El propone otro sistema de valores, los únicos verdaderos, y que son: el compartir, la igualdad entre todos y el servicio  en lugar del poder. Estos son los valores que forman la nueva sociedad. Sobre eso podemos organizar la nueva sociedad. Para eso ha venido Jesús. Por ello, esta opción es necesaria para empezar la nueva sociedad. Sin ella, no podemos ser muy buenos, podemos -por supuesto- salvarnos, podemos hacer mucho bien en este mundo personalmente, pero no cambiaremos la sociedad. Como tantos santos que ha habido, que eran personas muy respetables y muchos de ellos muy buenos y han hecho mucho bien, pero no han cambiado la sociedad, que es lo que Jesús pretendía. Por eso, santos, en ese sentido, hay también en otras religiones, y no han cambiado tampoco la sociedad. Cuando se habla de la primera bienaventuranza como opción necesaria para el Reinado de Dios se trata de una sociedad nueva, que esto no es para salvarme yo. Por eso, al rico aquel que,  cuando  Jesús  le  recordó los mandamientos, le dijo: "Ya los he cumplido todos", Jesús le dice: "Pues, entonces, te falta una cosa. Si quieres lo del Reinado de Dios, es otra cosa. Ahí hay que dar un paso más. Tú no puedes ser rico". Son dos cosas distintas, una cosa es ser bueno, que se puede ser muy bueno y salvarse, y otra es decir: "Aquí vamos a construir una sociedad nueva".
Y ahora vamos a ver esa explicación que da Jesús de la primera bienaventuranza. Está en Mt. 6, 19ss  y dice:
"Déjense de acumular riquezas en la tierra, donde la polilla y la carcoma las echan a perder, donde los ladrones abren huecos y roban".
Es decir, "acumulan ustedes riquezas para tener seguridad; pues sepan que no hay seguridad". Que es algo que vemos con frecuencia. Acordémonos de, cuando en la guerra mundial, tantísima gente se quedó sin nada porque la inflación y la devaluación de la moneda hicieron que los capitales  se redujeran a cero. Y lo mismo en la guerra española. Es decir, esa seguridad que buscan  es una falsa seguridad. Puede fallar. No siempre falla, pero puede fallar.
"En cambio, amontonen riquezas en el cielo, donde ni la polilla ni la carcoma las echan a perder, donde los ladrones no abren huecos ni roban".
La seguridad está en Dios. Estamos en la misma oposición: La riqueza de aquí u otra clase de riqueza, que tiene relación con Dios. Y estamos en lo del Reino. Ahí hay una seguridad que nadie quita, que es amor mutuo que está en la comunidad, por el cual yo se que, cuando me haga falta, no estaré desamparado. Pero, además, añade otra cosa:
"Porque donde tengas tu riqueza, tendrás el corazón".
Uno tiene el corazón en lo que le da seguridad. Si yo tengo seguridad en la cuenta corriente, eso es lo que más me llega a mí. Si no tengo eso, tengo libertad, puedo poner el corazón donde debo ponerlo: en el grupo cristiano, en el Señor, porque no tengo otra seguridad más que esa. El hombre se define por sus seguridades y por sus objetivos. Si tu objetivo es acumular dinero para tener seguridad, eso te define. Si tu objetivo es quedar libre para poder amar, eso te define. Por tanto, esto interpreta la palabra "pobres". Pobres son los que no tienen dinero.
"La esplendidez da el valor a la persona. Si eres desprendido, toda tu persona vale; en cambio, si eres tacaño, toda tu persona es miserable. Y, si por valer tienes sólo miseria, ¡qué miseria tan grande!"
"Por eso les digo: no anden preocupados por la vida, pensando qué van a comer o a beber; ni por el cuerpo, pensando con qué se van a vestir. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?"
Dios nos ha dado la vida, nos ha dado el cuerpo. Pues, si nos ha dado lo más, también nos dará lo menos. El que ha dado lo más, nos dará también lo menos. No puede negarnos lo necesario para la vida, lo necesario para vivir. Está en un lenguaje precioso, un lenguaje que pone los dos ejemplos: Dios se cuida de los pájaros y de las flores. Si de eso, que vale tan poco, Dios tiene tanto cuidado, ¿cuánto más de nosotros?

DONES DEL ESPIRITU SANTO

 

DONES DEL E. SANTO.  Preparó: Antonio Armenta Romano

Discernimiento de espíritus: (1Cor.12:10)

1. Lo que no es: No es el pensamiento prejuicioso de una persona, no es un espíritu de crítica, no es un don dado con el propósito de saber lo que hay dentro de la persona, como su carácter, motivos etc. 

2. Lo que es: Es la capacidad que reciben algunos creyentes para discernir conocer y diferenciar el comportamiento de ciertos poderes que afirman ser divinos. Es para hacer justicia a la individualidad de cada cual.

Suele suceder, que algunos pueden proceder de Dios así como no, es decir de procedencia satánica. Este mismo don es útil para ver si una doctrina proviene de Dios o no. Es un recurso divino para ayudarnos a cumplir el mandato de 1Jn. 4:1 «Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios»

3. Su importancia radica en que nos sirve de protección a fin de no ser engañados y nos capacita para discernir en el corazón del hombre aquello que está oculto a los ojos naturales.

4.     Propósito del don de Discernimiento de espíritus:

4.1 Poner al descubierto a los siervos del mismo diablo (Hch.13:6-12)

4.2 Identificar los planes del diablo y la verdadera identidad del espíritu (Hch.16:16-18; Hch.8:23)

4.3 Exponer espíritus malignos en personas 1Jn.4:3; Rm.8:15; 2Tim.2:1.7; Rm.11:8; 1Re.22:22; Nm.5:14; Os.4:12)

4.4 Exponiendo un espíritu en una persona debe de ser para liberación.

5. Actividades de Satanás que son impedidas por el pueblo de Dios:

1.1 Opresión: La presión que el diablo ejerce sobre una persona es cuando este le acusa de pecados del pasado o fracasos personales. Por esta causa existen creyentes deprimidos.

1.2 Obsesión: Es cuando el diablo intenta constantemente abusar de la mente de uno. Recordemos que la obsesión son las ideas persistentes de lo que uno no puede deshacerse.

1.3 Posesión: Es cuando el diablo habita el cuerpo de una persona, ejerciendo muchas veces el control total de esta persona.

6. Otras pruebas de espíritus malignos: 

6.1 Por las Escrituras (1Jn.4:1-4; 1Cor.12:1-3)

6.2 Por el fruto (Mt.7:15-20)

6.3 Por el Don del Discernimiento 

Ejemplo: El apóstol Pablo discernió que un espíritu inmundo de adivinación usaba a una muchacha (Hch.16:16-18).

7. Desde esta perspectiva tenemos que tener presente que existe una notable diferencia entre la obra de la carne y la obra de los espíritus malignos. Uno es para ser crucificado mientras que el otro para echar fuera.

II LOS DONES DE PODER

 Definición: Son aquellos que imparten poder para ACTUAR de forma sobrenatural. Para que hagamos (por gracia de Dios) la obra como Dios personalmente lo hiciera.

Los tres (03) Dones

1. El don de Fe

2.   Dones de Sanidades

3.   Operación de Milagros

A. El Don de Fe: (1Cor.12:9) Es la confianza ferviente en Dios, es la fe que "Traslada Montañas" y da valor para emprender y vencer cosas difíciles que exceden las fuerzas humanas. No es la fe que salva, sino una medida mayor de fe por medio de la cual se realizan hazañas especiales y maravillosas (Mt. 18.19s; 1 Co. 13.2; He. 11.33–40)

1. Lo que no es: No es el poder de pensar o confesar positivamente; No es visualizar algo o a alguien. No es una habilidad humana.

2.  Lo que es: Es un Don peculiar por lo tanto no puede referirse a la fe salvífica. Es la fe necesaria para operar milagros. Es una fe superior a la fe que es ejercida por otros creyentes. Es una capacidad sobrenatural, dada por Dios, para poder creer lo imposible y para provocar fe en otros. 

3.   Enseñanza en la Biblia sobre la fe:

1. La fe necesaria para agradar a Dios. Hb.11:6 (Fe que salva)

2. Fe como fruto (Gal.5:22-23) (Fe que crece), este tipo de fe se aumenta y crece. Crece en la medida que confiamos en El cada día de nuestra vida. La fe es por el oír (Rm.10:17)

3. Cada creyente tiene una medida de fe (Rm.12.3), esta misma fe puede llegar a madurar (1Ts.3:10)

4.  EL DON DE FE (1Cor.12:9) es un don especial

-    Este don es espontáneo e inmediato.

-    Es don de fe es dado para ministerio en especial

- Es una operación sobrenatural que sostiene una confianza en Dios en situaciones imposibles en cuanto a lo natural. Para protección y provisión personal y para la iglesia.

5. ¿Cuál es la diferencia entre Don de fe y el Fruto de la fe?

Una se madura y el otro es dado, a veces aun cuando hay fracasos personales como en la vida de Sansón.

6. Algunos ejemplos del Don de fe: 1Re.18:33-35; Hch.3:4; 6:8; 8:40

7. La Fe del que hace mención hebreos 11, es general e incluye todos los aspectos de la fe salvadora y el don de fe. 

A. Dones de Sanidades: (1Cor.12:9) Don que permite actuar en el nombre y el poder de Dios para la curación de enfermedades. Es un don para el bienestar del pueblo de Dios y la proclamación del evangelio. Se dan para llevar a cabo milagros de restauración de la salud.

1. Lo que no es: No es una experiencia emocional; no es solo la desaparición de algún tipo de molestia o dolor. 

2. Lo que es: Las sanidades divinas se dan para llevar a cabo milagros, enfáticamente para la restauración de la salud.

3. El termino dones significa que este don tiene varias operaciones.

4. Ejemplos bíblicos de este don:

4.1 El ministerio de Jesucristo: Hch.2:22; Jn.14:10-12; Mt.8:16-17. Comparar Hch.10:38

4.2 El ministerio de los apóstoles: Hb.2:24; Hch.4:29-30; Hch.5:16; 19:11-12

5. Otros métodos de Sanidad divina

5.1 Creyentes: Imposición de manos: Mr.16:10; 16:17-18

5.2 Unción con aceite efectuados por los ancianos de la iglesia Stg.5:14-15

5.3 La Santa Cena 1Cor.11:30-31

5.4 Orando por sí mismo

6. Existen varios grados de sanidades: 

6.1 Hay sanidades progresivas: Cuando la sanidad ocurre progresivamente: Mr.16:18; Lc.4:40; Jn.4:52

6.2 Hay sanidades completas: Ej. Hch.3:18,16

La imposición de manos por los creyentes en los creyentes, el ungimiento con aceite son dos formas en las que operan los dones de sanidades. Los dones actúan única y exclusivamente por imperativo divino. 

A. Las Operaciones de Milagros: (Cor.12:10) Poder sobrenatural para efectuar acciones milagrosas. A través de este don las leyes naturales son alteradas, suspendidas o controladas de modo milagroso.

1. Lo que no es: No es una acción que se limita a lo Psicosomático. No es la simple desaparición de molestias o pequeños dolores en cualquier área del cuerpo. 

2. Lo que es: Son grande sobras de poder que tiene un doble significado: (1) Para darle la gloria a Dios. (2) Para convencer a los incrédulos (Jn.2:11)

3.     Algunos milagros en la Biblia:

3.1 La vara de Moisés (Ex.14:16,21) al cruzar el mar rojo

3.2 Los milagros ejecutados por Josué (Josué cap. 6 y 10) en los muros de Jericó y la detención del Sol.

3.3 Bernabé y Pablo (Hch, 15:12)

3.4 Jesucristo resucita a Lázaro (Jn.11)

4. Los Milagros se manifiestan de muchas veces de la siguiente manera:

4.1 Protección del peligro

4.2 Sostenimiento en situaciones críticas.

4.3 Castigo de los enemigos

4.4 Victoria para el pueblo de Dios en un conflicto.

4.5 Levanta a los muertos.

4.6 Expulsión de demonios.

5.  Los milagros confirman la Palabra de Dios y el poder de Dios:

5.1 Para librar enfermos y destruir la obra del diablo en cuerpos humanos (Mt.8:3,7; Hch.10:38)

5.2 Para probar que Jesús es el Cristo, el Mesías (Jn.10:36-38)

5.3 Para confirmar el evangelio (Hch.4:29-30; Hch.5:12; Mr.16:16-20)

5.4 Probar la verdad de la resurrección de Cristo (Hch.3:15,18)

5.5 Para atraer a la gente al evangelio (Jn.6:2)

5.6 Para volver la gente a Dios (Hch.9:5,42; Hch.28:1-6)

5.7 Para dar gloria a Dios (Mr.2:2; Lc.13:17)

5.8 Para la obediencia de los gentiles (Rm.15:18-19)

6. Los milagros son evidentes ante los demás: 

6.1 El Ciego de Nacimiento (Jn.9:8-11)

6.2 La resurrección de Lázaro (Jn.11:44-45)

6.3 El paralítico en el templo la hermosa (Hch.3:6-10)

 III. LOS DONES DE INSPIRACION

Son aquellos Dones entregados por el Espíritu Santo que imparten poder para hablar en forma sobrenatural, como Dios mismo hablaría.

Los tres dones:

 1. El don de Profecía

2. El don de Lenguas

3. El don de interpretación de Lenguas 

A. El Don de Profecía (1Cor.12:10). Es el don del Espíritu Santo por el cual se imparte poder de Hablar. Este hablar es de forma sobrenatural según la abundancia del corazón de Dios.

1.   Lo que no es: No es exclusivamente un simple sermón o tener la habilidad de predicarlo, no es el arte de adivinar. No es una mera intuición interna. No es una disertación basada en las experiencias 

2.  Lo que es: Es la capacidad dada por Dios para recibir y comunicar un mensaje inmediato de Dios. La profecía puede ser dada también a través de Lenguas desconocida para lo que se hace imperioso el don de Interpretación de Lenguas. Su desempeño es de edificar, exhortar y consolar.

3. Enseñanza bíblica acerca de la profecía

3.1 La profecía debe de ser juzgada por otros profetas (1Cor.14.29). Esta está sometida a la Palabra de Dios. La profecía no tiene la contundencia y autoridad que las Escrituras. 

3.2 Los elementos de la profecía son tres (3).

3.2.1 Edificación (1Cor.14:5) oijkodom denota: (a) el acto de construir (oikos, hogar, y demo, construir) Expresa el efecto fortalecedor de la enseñanza.

El amor es una cualidad inherente a la edificación, se edifica con amor (1Cor.8:1). La profecía edifica con amor.  

3.2.2    Exhortación (1Cor.14:3). Amonestar, exhortar, apremiar a alguien para que siga un curso de conducta; siempre en anticipación, mirando al futuro. (1Cor.14:24-25; Rm.12:8; 1Cor.14:31)

3.2.3 Consolación, es la cualidad donada por Dios a algunos creyentes con el propósito de persuadir, o de despertar y estimular, o de calmar y consolar (Jn.14:16,26 1Ts.4:16-18). La consolación se hace presente luego de las pruebas ya experimentas 

3.3 Diferencia entre la profecía de las Escrituras y el Don de Profecía. 

3.3.1  La Profecía de las Escrituras es infalible (Lc.18:31) 

3.3.2   El don de Profecía se somete a prueba para connotar si realmente viene de Dios o no viene de Dios (1Cor.14:29)

A. El Don de Diversos Géneros de Lenguas (1Cor.12:10). Es el poder de Dios impartiendo a algunos creyentes el poder hablar en forma sobrenatural. 

1. Lo que no es: No es un idioma terrenal aprendido. No es una gesticulación de palabras de modo o manera incoherente, no es la imitación de otro género de lenguas habladas por otro creyente, no es la imitación de algún idioma.

2. Lo que es: Es el poder de hablar en forma sobrenatural en un idioma jamás aprendido por el que habla.

3.  Siete razones de las lenguas:

3.1 Hablamos a Dios (1Cor.14:2)

3.2 Hablamos misterios en el Espíritu (1Cor.14:2)

3.3 Se edifica a sí mismo (1Cor.14:4)

3.4 Nuestro espíritu ora (1Cor.14:14 con Rom.8:26)

3.5 Cuando es interpretado edifica a toda la iglesia (1Cor.14:5)

3.6 Si no hay intérprete presente en la iglesia, no debe de hablar en lengua públicamente (1Cor.14:28). "...Si habla alguno en lengua extraña, sea esto por dos, o a lo más tres, y por turno; y uno interprete..." (1Cor.14:27)

A. El Don de Interpretación de Lenguas (1Cor.12:10). Es el poder de Dios impartido a algunos creyentes para entender (juzgar) y explicar el significante de los diversos géneros de Lenguas, todo esto se da en forma sobrenatural.

   1.  Lo que no es: No es una traducción, parecer o intuición.

2.    Lo que es: Un mensaje sobrenatural para la iglesia y exhortación para el pecador.

3.   Enseñanza en la Biblia acerca de la interpretación de diversos géneros de Lenguas:

3.1 Es un don que uno puede recibirlo pidiéndolo en oración (1Cor.14:13)

3.2 Es un don visible y evidente a los demás y Ud. también

3.3 Este don solo es útil al lado del don de Lenguas.