miércoles, 29 de diciembre de 2010

Pensamiento y exigencias de Jesús acerca del dinero y las riquezas


EL PENSAMIENTO Y LAS EXIGENCIAS DE JESÚS ACERCA DEL DINERO Y LA RIQUEZA  La opinión de Jesús, según los evangelios, sobre el dinero y la riqueza (Dr. Antonio Armenta Romano)
El apego a la riqueza constituye uno de los principales obstáculos para el seguimiento de Jesús (Mc 10,21-22 pars.) y un impedimento para entrar en el reino de Dios (Mc 10,23-24 pars.), es decir, para participar en la construcción de una sociedad nueva, basada en la solidaridad y la justicia. Por eso Jesús proclama dichosos a los que optan por la pobreza (Mt 5,3a: Lc 6,20a), puesto que esa opción, que extirpa la raíz interior de la injusticia, la ambición humana (cf. 1 Tim 6,9-10), permite el ejercicio del reinado de Dios (Mt 5,3b. 10b; Lc 6,20b), impulsa la liberación de los hombres (Mt 5,4-6) y hace posible unas relaciones humanas basadas en el amor activo (Mt 5,7-9).
Jesús no se deja impresionar por el dinero. Para él vale mucho más el cuadrante (una moneda insignificante) que una pobre viuda echa en el cepillo del Templo, privándose de lo que necesita para vivir, que todas las monedas que echan en él los ricos, de lo que les sobra (Mc 12,41-44 pars.). Tampoco se deja impresionar por la grandiosidad y magnificencia de los edificios que los hombres levantan a base de dinero y esfuerzo humano; sabe que detrás de ellos se esconde la injusticia y que acabarán, tarde o temprano, en la ruina ola destrucción (Mc 13,1-2 pars.).
Para Jesús, la liberación del hombre es mucho más importante que la estabilidad económica. Por eso, no duda en sacrificar el potencial económico de toda una región (la gran piara de cerdos que se precipita acantilado abajo en el mar: Mc 5,1-20 pars.), para obtener la liberación de un alienado (el endemoniado de Gerasa). .El bien del hombre está, para él, por encima de todo (Mc 3,1-6 pars.).
En el conocido pasaje del juicio de las naciones (Mt 25,31-46), advierte Jesús de las consecuencias irreparables de la insensibilidad humana. El que pase por la vida indiferente a las necesidades más perentorias de los seres humanos, es decir, sin mostrar el más mínimo gesto de amor, ése ha malogrado su existencia.
Jesús, que Identifica a Satanás con el ansia de poder y de gloria mundana (Mc 8,33; cf Mt 4,8-10 pars.), espera de sus seguido­res que renuncien a la acumulación de dinero, porque para ellos su verdadera riqueza ha de estar en Dios (Mc 10,21 pars.). Al mismo tiempo, les advierte que el ser humano se define por aquello que aprecia y que todo el que haga del dinero un valor estimable se apegará a él y será el dinero quien oriente su vida y marque su personalidad (Mt 6,19-21 pars.). Para Jesús, lo que da valor a la persona es la generosidad; mientras que la tacañería, que cierra las puertas al amor, hace del hombre un miserable (Mt 6,22-23 pars.).
Por eso, pedirá a los suyos que sean generosos, que no vuelvan la espalda a nadie, que presten sin esperar nada a cambio, e incluso, que renuncien a reclamar lo que, siendo de ellos, se lo apropian otros (Mt 5,42; Le 6,30.35.38). Para Jesús, no merece la pena pleitear por dinero ni defender lo propio con uñas y con dientes.
A pesar de sus advertencias y sus críticas, Jesús no es un asceta reticente a usar y disfrutar de los bienes creados. Al contrario, su conducta en este sentido es de tal normalidad que resulta escandalosa para sus adversarios, que lo acusan de comilón y bebedor (Mt 11,18-19 pars.). Tampoco es un maniqueo que considera todo lo que tiene que ver con el dinero como intrínsecamente malo. De sus palabras se deduce que, para él, el dinero es moralmente ambiguo: puede servir para lo bueno, como para lo malo; para ayudar a otros o para explotarlos; para compartirlo con los demás o para codiciarlo. Depende de la utilidad que se le dé y de los resulta­dos que produzca.
Lo que a Jesús le parece reprobable es el apego al dinero, por los efectos negativos que entraña y porque acaba haciendo de éste el ídolo a cuyo servicio se pone la vida humana (Mt 6,24 pars.). Pero, además, conoce bien la seducción que el dinero ejerce sobre los hombres y la capacidad que tiene de envolverlos en sus redes y atraparlos (Mc 4,19 pars.). Por eso, es tan crítico con él y tan contundente en las exigencias que, con relación al dinero, plantea a sus seguidores.

Dr. Antonio Armenta Romano
Lic. En Ciencias Religiosas
Pontificia U. Javeriana
                                                                  















                                                                           

¿Apóstol por vocación o apóstol por profesión?

¿Apóstol por vocación o apóstol por profesión?

En nuestros días, se oye mucho el sustantivo apóstol con frecuencia, y es la moda contemporánea de muchos ministros de atribuirse este rótulo, por encima de llamarse pastor, reverendo, obispo, etc., pero vayamos al sentido etimológico de la palabra apóstol (apostéllo) en el ámbito griego-helenístico es una palabra compuesta de “stéllo” que traduce colocar, preparar, disponer y la preposición “apo” que significa aparte, lejos, de vuelta y apostéllo significa enviar (tanto personas como cosas), despachar (también despedir), remitir; con frecuencia, cuando se delega a uno para un encargo determinado, se hace resaltar especialmente la finalidad de la misión.  

El adjetivo verbal “apóstolos” derivado de “apostéllo” y usado más tarde como sustantivo se encuentra en primer término en el lenguaje naval y significa flete, expedición naval; de aquí pasó a significar el jefe de la expedición, o la tropa de colonos enviada y, en algunos casos, incluso el salvoconducto o pasaporte. Flavio Josefo, escritor judío en su libro Antigüedades Judías, se encuentra para designar un grupo como embajada (de los judíos a Roma). En todos estos usos es común: a) la delegación expresa; b) el que se vaya por vía marítima, lo cual limita notablemente en el sustantivo la significación fundamental de la palabra.

En la Septuaginta (LXX) entienden el contenido de apostéllo y de las formas de él derivadas no como la investidura de alguien en un cargo oficial, sino funcionalmente, como un encargo con una misión concreta y bien determinada. En el judaísmo rabínico, en tiempo de Jesús, existía la función del enviado (del hebreo saliah), que traía su origen del antiguo derecho semítico del mensajero. El saliah es el representante directo de quien le envía y puede actuar en representación suya de manera autoritativa y está obligado a estricta obediencia y debe actuar en todos los asuntos de la manera que redunde en mayor beneficio de quien le envía. El apóstol no es más que “doulos” (siervo: Rom. 1:1; Flp 1:1; 2a Cor 4:5) obligado a obedecer (Gál 1:10; 1a Tes 2:4,6).  El mensajero se convierte en representante del que le encomienda la misión. Esta expresión no significa un oficio continuado, sino que designa el ejercicio de una función que viene delimitada real y temporalmente por una tarea precisa y que, por consiguiente, cesa, cuando se ha cumplido.

Todo estudiante serio de las ciencias religiosas entiende que las cartas paulinas fueron la fuente más antigua para informarnos sobre el uso técnico del concepto neo testamentario de apóstol. Para conocer el pensamiento paulino sobre el oficio apostólico son de importancia los siguientes criterios:
·        La vocación y la misión para el apostolado no provienen de los hombres, sino de Jesucristo y de Dios (Gál 1:1; Rom. 1:5; 1a y 2a Cor 1:1) en un encuentro con el resucitado (1a Cor 15:7; Gál 1.16).
  • Los apóstoles fueron enviados en un principio de dos en dos (Gál 2:1,9; Mc 6:7; Lc 10:1; Hech 15:36ss); les acompañan milagros y signos especiales (Rom 15:19; 2a Cor 11:12). Su tarea es principalmente la predicación no el bautismo (1a Cor 1:17).
  • Al oficio apostólico pertenece inseparablemente el sufrimiento (1a Cor 4:9ss; 15:30ss; 2a Cor 4:7ss; 11:23ss).
  • Al igual que los profetas, el apóstol posee una penetración especial del misterio de Cristo (1a Cor 4:1; Ef. 3; 1-6).
  • Pero Pablo no ofrece ningún indicio de que el apóstol por su singular posición por ejemplo: modelo (1a Cor 4:16; Flp 3:17) sea levantado por encima de la comunidad o goce de una distinción especial entre los demás carismáticos (1a Cor 12:25; Ef 4:11; Rom. 1:11s); más bien sirven estos carismas especiales para el cumplimiento de determinadas funciones de la comunidad. Su autoridad no se funda en una cualidad propia (2a Cor 3:5), sino en el mismo evangelio, es decir, en la fuerza de convicción y verdad del mensaje.
  • Pablo “como último” entre los apóstoles se ha encontrado con el resucitado (1a Cor 15:1ss). Por lo mismo, según él –si es que se ha de entender “último” en sentido absoluto- ya no es posible una continuación del oficio apostólico por nuevos llamamientos.

El mismo Jesús reunió discípulos (esta palabra no se limita aquí a los doce) y después de cierto tiempo de enseñanza y aprendizaje los constituyó apóstoles por medio de la misión (Mt 10:2ss; Mc 6:7ss; Lc 9:10) y los hizo sus activos colaboradores. El apostolado no puede, por tanto, en sus orígenes entenderse como oficio, sino como tarea, como mandato, “y precisamente en el sentido de una autorización limitada local y temporalmente, condicionada a la cosa en sí, y no a la persona, como acontece en el concepto judío del saliah”.

Jesús en su tiempo vivió y comprendió como el clero judío sacaba provecho y ventaja sobre el resto del pueblo con pertenecer a la jerarquía, precisamente, él vino a demostrar lo contrario poniéndose como ejemplo en especial en el servicio a los demás (Lc  22:24-27), una cosa es ponerse al servicio de los seres humanos y otra el servirse de los seres humanos, hoy se ve que a estos apóstoles modernos ellos no vienen a servir, sino a servirse de los demás.

Por consiguiente, en la comunidad de Jesús no puede haber ni ambición ni deseo de poder o dominación. Por eso Jesús prohíbe a los suyos la utilización de títulos honoríficos. Y así, “padre”, “abad”, “papá” (es la misma palabra en tres lenguas distintas) están prohibidos en Mt 23:9; "maestro", prohibido en Mt 23:8; "doctor", en Mt 23:10; "Señor", y lógicamente también "monseñor", en Lc 22:25; "excelencia" y "eminencia" no cuadran con Mt 20:26-27; 23:11; Mc 9:35; 10:43-44; Lc 22:25-26; Jn 15:13-15. Por el contrario, en la comunidad, dice Jesús, "todos son hermanos" (Mt 23:8) y "el más grande de ustedes será servidor de ustedes" (Mt 23:11). De ahí que en el grupo cristiano tiene que reinar la más absoluta igualdad, hasta el punto que ni siquiera Jesús se comporta como "Señor" (Jn 13:13) y llama a los discípulos "amigos" (Lc 12:4; Jn 15:15) y "hermanos" (Mt 28:10; Jn 20:17). Se trata de la igualdad absoluta, de la que luego Pablo va a hablar en términos elocuentes (1a Cor 3:21-23; Rom 14:7-9; Gál 3:27; Col 3:11).
El tema apóstol por profesión o apóstol por profesión que habla de la cesación, y la etimología del término, donde claramente se dice que no es un oficio, los mercenarios de la fe, neo-pentecostales, quieren violentar la escritura a su acomodo, ya que por tardarse la Parusía, entonces se hace necesario crear la jerarquía en la iglesia, y allí aparecen son los obispos, presbíteros, diáconos, viudas, etc.; confunden lo que es la autoridad y jerarquía con los ministerios que son para edificación que es lo que aparece en Efesios 4:11.
Las características de la corriente apostólica, de hoy en día, son las siguientes:
Tiene que hacer parte de la franquicia o red apostólica en el extranjero, en especial los Estados Unidos.
La ubicación de la congregación tiene que ser en estrato 4, 5,6 porque ahí está la concentración de las personas pudientes, para ello necesitan ubicarse en un salón de club o de un hotel, comprometiendo a la comunidad al pago del canon.
Siempre el pastor se “auto promociona” y testifica acerca de las bendiciones no espirituales sino materiales, por lo general todas las actividades conllevan un costo no menor de 10 us. Hay mucha actividad, porque en cada actividad genera recaudos, además de comprometer aun más a la comunidad.
El líder de la comunidad ¡SIEMPRE! habla de que “alguien” le sembró un carro último modelo, de marca tipo BMW, Mercedes Benz y afines. Su proyección es apuntar a que la congregación vea que es un bendecido por Dios, también proyecta que es un benefactor.
Siempre acostumbra a invitar a un “personaje”, artistas, etc. Para motivar a las personas para que siembren en su ministerio, más tarde, entre ellos comparten lo recaudado.
Amenazan con proclamas, dizque de parte e Dios, sino diezman no son bendecidos y para ello leen Dt. 28, sobre las maldiciones y bendiciones, esto es lo que se conoce en el pueblo judío como Ley de la retribución, ésta ley no fue efectivo con todos los héroes de la fe, ni con Jesús, nuestro redentor. Es importante recordar la lectura del salmo 73, para evitar aquellos creyentes que son personas de Dios, y pasan por diversas pruebas, hay que recordar, que es necesario pasar ´por diferentes pruebas y tribulaciones para entrar en el Reino de Dios.
El Reino de Dios, no consiste en sicología conductiva, ni en riquezas materiales, ni profetas “varillero” (lanzan profecías que apuntan a la comunidad, en algo que es común y lógico, por ejemplo, Dios me dice “que hay una persona con problemas cardíacos, con problemas gástricos, en el matrimonio, etc. En una comunidad de más de 20 personas hay alguien con ésa dificultad. Profetizan “prosperidad económica” nunca profetizan amonestación, exhortación).
El Reino de Dios, consiste en justicia (equilibrio, solidaridad, compartir), paz y gozo en el Señor.
Cuál es el objetivo de éstos fraudulentos y engañadores líderes? Tener su propio reino a costas de los “zombies” que son manipulables y se dejan sugestionar dejándose explotar en todo, en lo económico, en su tiempo, etc.
Se creen los súper ungidos, se creen más espirituales que los demás, proyectan una santidad cuando por dentro están llenos de ambiciones y avaricias.
Tengamos cuidado, nuestro Señor, nos advierte de los tales tengan cuidado, apartaos de ellos, los mercaderes de la fe, que tienen apariencia de piedad, pero son lobos rapaces, leer 1 Tim 4:1 en adelante, Mateo 7,21.
Lo que nos dice la Biblia, 1Timoteo 3:1-7, donde se habla del ministerio de obispo o anciano y de diáconos, en éste texto, nunca se habla de requisito para ser apóstol, en la primera era cristiana, el requisito para ser apóstol es haber estado con Jesús terrenal, el apóstol, cuyo apostolado fue cuestionado por los judeocristiano, se debió a una revelación directa de Dios en el camino a Damasco, ver carta a los Gálatas donde él defiende su apostolado y que más adelante, los apóstoles como Pedro y Santiago, los “plumas blancas” de la iglesia madre de Jerusalén, LO RECONOCIERON Y LO AVALARON. Hoy en día, que apóstol del cordero avalan dicho ministerio? Hay que estudiar bien la característica de un verdadero apóstol para ello los remito al libro de los Hechos, capítulos 21, al 28. Y en la segunda carta a los Corintios 6,3-13, 1eraCorintios 5,7. Gálatas 6,14 y 17.
Hoy en día los seudo apóstoles, exigen hotel 5 estrellas, lujos, dólares, son como los artistas del evangelio, más yo los llamo los payasos de la fe, vividores, no viven por fe, sino por plata, Gracias a Dios, en que cada uno compareceremos ante él, no se nos olvide Mateo 7,21 en adelante, por muchos milagros o signos piensen que se  van a salvar, Dios lo escudriña TODO! Y El conoce lo más profundo de nuestro Ser, arrepentíos y convertíos al Reino de Dios. Imitemos a Jesús en todo. El cristianismo es un estilo de vida, cuya praxis son los valores ético morales del Reino de Dios, descrito en el sermón del monte.
Seguiremos en otra oportunidad escribir más acerca de éstos fraudulentos, falsos apóstoles y líderes que se creen dueños de la verdad, manipulando y generando expectativas de prosperidad en la comunidad, cuando la verdadera prosperidad y felicidad ésta en el compartir con los más necesitados y no aprovecharse del otro, esto no es cristianismo, el cristianismo es humildad, es compartir es respetar al otro, solidarizarse con los más pobres, miremos siempre el ejemplo de nuestro Señor JESÚCRISTO.
La espiritualidad cristiana no es propiamente una espiritualidad del sufrimiento, ni de prosperidad económica, sino una espiritualidad del seguimiento. No todo sufrimiento ni prosperidad es específicamente cristiano, sino aquel que surge del seguimiento. Salmo 37,4
La esperanza cristiana no es el optimismo que espera más allá de la muerte, más allá de la injusticia y la opresión, sino que es la esperanza contra la muerte, contra la injusticia y la opresión».

Dr. Antonio Armenta Romano   y Arturo Real Peralta
Lic. En Ciencias Religiosas
         U. Pontificia Javeriana


BIBLIOGRAFÍA
BALZ, Horst y SCHNEIDER, Gerhard. Diccionario exegético del Nuevo Testamento. Vol. I. Sígueme. Salamanca, 1995.
COENEN, Lothar et al. Diccionario teológico del Nuevo Testamento. Vol. I. Segunda edición. Sígueme. Salamanca, 1985.
HARRISON, Everett et al. Diccionario de teología. Cuarta edición en castellano. T.E.L.L.1993.                                                                 

jueves, 16 de diciembre de 2010

LOS ZOMBIES RELIGIOSOS

Hoy en dia da tristeza ver en las iglesias tanto evangélicas, católicas, testigos de jehová, adventistas y afines, como la comunidad se mantienen zombies en sus actitudes ante la manipulación y el engaño que les imparten sus líderes en lo concerniente, tanto con las indulgencias católicas como la manipulación retributiva de los evangélicos, el negocio de los atalayas en los testigos de jehová, donde se vuelven antisociales y ven al otro, como de segunda clase en lo espiritual, se creen salvos y sectario, lo mismo con los pastores evangélicos que presionan y engañan con falsas expectativas de prosperidad a través de las famosas "siembras" a cambio de casa y carro, Cuan lejos están del verdadero mensaje de Jesús, que vino a instaurar o establecer el Reino de Dios, aqui en la tierra y que consiste en Justicia, Paz y amor. Cuando Cristo gobierna y nos sometemos a El, viviremos en solidaridad, equilibrio, amor y paz entre los hermanos, Hoy el que recoge o recaude más dinero a través de las mercaderías de la fe, siembras, diezmos obligados, so pena, de maldición, éstos líderes se proclaman Ungidos, apóstoles, lo que ellos digan, es porque Dios se los ha dicho, usando el nombre de Dios en vano.
 Adonde vamos a llegar? La comunidad la mantiene ignorante, para ser más fácil la manipulación y por ende esa respuesta Zombie
Un zombi es, originalmente, una figura legendaria propia de las regiones donde se practica el culto de indole vudú. Se trataría de un muerto resucitado por medios mágicos por un hechicero para convertirlo en su esclavo. Por extensión, ha pasado a la literatura fantástica como sinónimo de muerto viviente y al lenguaje común para designar en sentido figurado a quien hace las cosas mecánicamente como si estuviera privado de su voluntad. 
Advertencia Biblicas: 1Timoteo 4,1-3   1 Timoteo 6,10     2 Timoteo 3,1-6    Tito 1,10 
 A los muertos vivientes, les pido que despierten!! añadenle conocimiento a la Fe, para que sea una Fe inteligente, investiguen, estudien, no en los institutos que ellos tienen y sus enseñanzas son sesgadas y sectarias. Aprovechemos las herramientas que hoy en dia nos ofrece la tecnologia para aprender de la Historia.
No más esclavos de los líderes religiosos, que manipulan y explotan a sus díscipulos sin tener en cuenta el ideal de Jesús, igualdad y respeto por el prójimo en todas sus áreas.
Es lamentable, que sigan creciendo más zombies, que hacen lo que se les diga sin analizar las indicaciones dadas confrontadas a las enseñanzas de Jesús en el sermon del monte.
Ellos hablan el texto biblico, es mejor dar que recibir, pero no lo hacen ellos, ojalá algun dia el estado a través de sus instituciones investigen las arcas de éstas religiones:Católicas, Evangélicas, Testigos de Jehová, adventistas y otras afines, Yveremos la sorpresa que nos vamos a llevar, veremos como están atesorando dinero a montón para sus propios fines, no tienen en cuenta lo que dic el libro de proverbios cap.23, 4-5 que
dice:"NO TE AFANES POR HACERTE RICO SE PRUDENTE Y DESISTE.¿HAS DE PONER TUS OJOS EN LAS RIQUEZAS SIENDO NINGUNAS?

jueves, 18 de noviembre de 2010

Jesús y Las Riquezas


JESUS Y  LA RIQUEZA    

Si hemos de creer en Jesús, entonces debemos creer que los pobres están ante nosotros siempre como el lugar donde somos juzgados. Llegamos al cielo (o no llegamos) basados en nuestra respuesta a los pobres. La cruz de Cristo es la clave para la vida, y la cruz se erige para siempre en el lugar donde los excluidos, los pobres, sufren. Solamente en ese lugar podemos aprender la sabiduría-crucificada que, al fin y al cabo, nos coloca dentro del círculo del discipulado. Pero, como sabemos, no es fácil alimentar realmente al hambriento, vestir al desnudo, consolar al triste o ayudar al oprimido. ¿Por qué? Sobre todo, porque nunca los vemos. Pensamos que los vemos, pero en realidad no es así. De hecho, los evangelios acentúan eso cuando advierten sobre los peligros de la riqueza; es decir, la riqueza nos ciega de tal forma que no vemos a los pobres.
Percibimos esto claramente en la famosa parábola del evangelio sobre el rico epulón, que cena suntuosamente cada noche, mientras que un pobre pordiosero, Lázaro, se sienta bajo su mesa y come las migajas que caen de la misma. El rico muere y va al infierno, y desde allí ve finalmente a Lázaro, lo que implica que antes no le había visto nunca, aunque Lázaro se había sentado a pocos metros de él durante su vida.
El rico es condenado no porque es rico, sino porque no vio nunca a Lázaro a su puerta: La primera vez que lo ve es desde el infierno, subrayado por la frase en cierto modo solemne, “Alzó los ojos, y vio”. Aquí el texto es amargamente irónico. En vida había un abismo entre él y Lázaro a causa de la riqueza y el poder; después de la muerte existe todavía ese abismo”.

El peligro real de la riqueza es que causa una “ceguera” que nos vuelve incapaces de ver a los pobres. El “gran abismo que no se puede franquear” -sugiere él- existe ya ahora, en la distancia actual entre ricos y pobres. La vida futura no hace más que eternizar una situación actual en la que los ricos y los pobres están separados de tal forma que uno no puede cruzar hacia espacio del otro. ¿Por qué?
Según los evangelios, la razón más importante es que los ricos sencillamente no ven a los pobres.
Es fácil no captar aquí bien la idea: Jesús no dice que la riqueza sea mala. Tampoco dice que los pobres sean virtuosos y los ricos no lo sean. Cantidad de violencia, crimen, irresponsabilidad sexual, ruptura o fracaso familiar, drogadicción y monstruosidades de todo tipo, ocurre en el lado más pobre del camino. Los ricos no son peores que los pobres en estas cosas.
Pero donde los ricos son peores es en visión, en percepción ocular. Cuando somos ricos, tenemos una connatural incapacidad para ver a los pobres y, al no verlos, nunca aprendemos la sabiduría del crucificado. Por eso, como dijo Jesús, es difícil para un rico entrar en el reino de los cielos.
Por eso también se les hace difícil a las naciones ricas, instituciones ricas  y a las personas ricas cruzar el gran espacio que nos separa de los pobres. Lo intentamos, pero en la nación más rica del mundo, los Estados Unidos de América, uno de cada seis niños se sitúa por debajo de la línea de pobreza, y, a nivel mundial, a pesar de todos los recursos y buena voluntad en este planeta, mil millones de seres humanos subsisten con menos de un dólar diario, y treinta mil niños mueren cada día de enfermedades que pudieran prevenirse con facilidad simplemente abasteciendo de agua limpia potable. Hay un abismo intermedio entre ricos y pobres, y no encontramos modo de cruzarlo.
Vemos -¡pero no vemos! Sentimos pena por los pobres -pero en realidad ¡no sentimos pena por ellos! Intentamos llegar a ellos –pero nunca logramos cruzar el abismo. El abismo entre ricos y pobres en realidad se está ensanchando, no estrechando. Se está ampliando a nivel mundial, entre naciones, y se está ampliando casi en cada cultura. Los ricos se vuelven cada vez más ricos y los pobres se quedan atrás, abandonados cada vez más lejos. Casi todo el boom económico de los últimos veinte años ha enviado su ganancia inesperada directamente hacia la cima, hacia la parte más rica de la sociedad, beneficiando a los que ya gozan de la parte mayor del pastel.
Lo que Jesús nos pide es simplemente que “veamos” a los pobres, que no permitamos que la opulencia (y la sociedad de consumo) llegue a ser un narcótico que elimine nuestra visión. La riqueza no es mala, ni la pobreza es hermosa. Pero, nadie logra entrar en el cielo sin una carta de recomendación de los pobres. Recuerda: Las riquezas ahogan la Palabra de Dios.
Jesús no ofrece dinero, cultura, poder, armas, seguridad_ pero su vida es una Buena Noticia para todo el que busca liberación. Jesús es un hombre que cura, que sana, que reconstruye a los hombres y los libera del poder inexplicable del mal. Jesús trae salud y vida (Mt 9, 35).
Jesús garantiza el perdón a los que se encuentran dominados por el pecado y les ofrece posibilidad de rehabilitación (Mc 2, 1-12; Lc 7, 36-50; Jn 8, 2-10). Jesús contagia su esperanza a los pobres, los perdidos, los desalentados, los últimos, porque están llamados a disfrutar la fiesta final de Dios (Mt 5, 3-11; Lc 14, 15-24). Jesús descubre al pueblo desorientado el rostro humano de Dios (Mt 11, 25-27) y ayuda a los hombres a vivir con una fe total en el futuro que está en manos de un Dios que nos ama como Padre (Mt 6, 25-34). Jesús ayuda a los hombres a descubrir su propia verdad (Lc 6, 39-45; Mt 18, 2-4), una verdad que los puede ir liberando (Jn 8, 31-32).
Jesús invita a los hombres a buscar una justicia mayor que la de los escribas y fariseos, la justicia de Dios que pide la liberación de todo hombre deshumanizado (Mt 6, 33; Lc 4, 17-22).
Jesús busca incansablemente crear verdadera fraternidad entre los hombres aboliendo todas las barreras raciales, jurídicas y sociales (Mt 5, 38-48; Lc 6, 27-38). Si quisiéramos resumir, de alguna manera, la actuación liberadora de Jesús, podríamos decir que desde su fe total en un Dios que busca la liberación del hombre, Jesús ofrece a los hombres esperanza para enfrentarse al problema de la vida y al misterio de la muerte.
Reflexión de vida
- ¿Cómo me siento afectado por una sociedad en la que se valora ante todo la imagen, el prestigio, el ser una persona "exitosa", "bien colocada", con dinero y con poder...? ¿Permanezco firme -junto al Evangelio- en mi valoración de que el servicio es realmente el valor verdadero, el que da sentido a nuestra vida?
Dr. Antonio Armenta Romano  Lic. En Ciencias Religiosas P. U. Javeriana